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OZAKI Kensuke, el comerciante exitoso del Caribe y Centroamérica – 2º Parte

Lea 1º parte >>

Venta de electrodomésticos en Puerto Rico: Apertura de un restaurante en Florida

La empresa que constituí en Panamá en 1967 se denominó TOSNA INTERNACIONAL S.A., cuyo nombre fue tomado por el nombre de mi tierra natal Tosa. Empecé representado a la firma comercial Nissho Iwai para sus operaciones en el Caribe y Centroamérica, para proyectos como el de procesamiento de residuos en Panamá y Honduras, construcción de planta geotérmica de generacion eléctrica en El Salvador, sistema de telecomunicaciones micronda en Guatemala, etc. Algunos no se concretaron por problemas financieros y diversos conflictos, pero otros tuvieron un final exitoso.

Y a pesar de todas las dificultades en ningún momento dejé de jugar al golf. Allí en Panamá, junto a los ejecutivos de las firmas japonesas y sus familias formamos una asociación japonesa compuesta por unas 30 personas para disfrutar del golf. Y un día, el Presidente de Hitachi Panamá me invitó a trabajar con él y yo acepté sin pensar mucho para ayudarlo solo por las mañanas.

Hitachi ya vendía electrodomésticos a los países centroamericanos. Al poco tiempo de estar con ellos el Vice-Presidente me propone trabajar a tiempo completo y decidí aceptar. Les propuse construir una planta en Puerto Rico por los bajos costos laborales para luego vender al mercado norteamericano sin pagar aranceles. Los directivos me nombraron responsable del proyecto y en 1969 me mandaron a Puerto Rico. Pudimos vender una buena cantidad de televisores a color, pero como es una isla pequeña con menos de 5 millones de habitantes el mercado quedó saturado. Y la planta de producción se decidió cambiarla a San Diego, California. Después de estar 3 años en la isla de Puerto Rico decidí dejar mi vida de asalariado y renuncié a Hitachi. Pero por suerte, justo en esos momentos pude obtener la residencia permanente de los Estados Unidos.

En 1971 se inauguró el Disney World en Florida. Decidí llevar a mi familia de paseo y de paso quise conocer la zona visitando Tampa, Clearwater y Saint Petersburg. Y cuando entramos a un restaurante para almorzar el dueño de la misma me ofrece vender el negocio. Nunca había administrado un negocio gastronómico ni se me había ocurrido. Había muy pocos japoneses en Florida y pensé que sería buena idea ofrecer platos japoneses. Decidí aceptar la propuesta y le dejé de seña la suma de 500 dólares.

En ese entonces, un amigo mío que era chef de la Embajada Japonesa de Panamá me había dicho que conocía al chef jefe llamado Saito de un restaurante japonés en New York, asi que decidí tomar contacto con él para que me recomendara a alguien. Y así comenzó mi incursión en el negocio gastronómico en Florida.

Empecé con mucho entusiasmo pero en mis primeros pasos me di cuenta de la ignorancia porque siquiera sabía que donde hay una iglesia cerca no se podía vender bebidas alcohólicas. El local estaba ubicado en un buen lugar de la zona comercial de la ciudad de Saint Peterburg, pero después de administrarlo por 4 años lo decidí vender. Solamente ofrecía servicios de cena y de día me dedicaba al comercio exterior.

Llegué a exportar estómago de vaca trizado al Japón, para lo cual tuve que enseñarle a los del matadero americano la forma de lavar y de congelar esa víscera. En Japón, lo comen en los restaurantes de carne asada de “yakiniku” bajo la denominación de “jormon”, pues es carne de vaca hormonada.

Y otro día, mientras recorría la localidad de Ocala en el Estado de Florida me encontré de casualidad con un cultivo de anguilas. El encargado me comentó que las anguilas de tamaño grande los vendía a Europa pero que los pequeños los regresaba al río. Llamé a un experto en anguilas de Hamamatsu, Prefectura de Shizuoka, para hacer los cortes para Japón. Una vez congelado lo pude exportar a Japón.


Negocio de petróleo con los chinos: Producción cinematográfica

Dentro de mis múltiples negocios también compré 10.000 unidades de motos y las vendí en República Dominicana. Y en la época de la burbuja económica de Japón (segunda mitad de los ’80 hasta principios de los ’90) como los japoneses cambiaban de refrigeradora cada 3 ó 4 años, decidí vender esos modelos usados que eran casi nuevos a dicho país. También exporté vehículos a Chile, aunque tuve que hacer cambiar el manubrio de la derecha a la izquierda.

Todos estos negocios los hice junto a mi esposa sin ningún otro socio para evitar problemas de dinero y diferencias en las opiniones. Por suerte manejo bien el japonés y el español para negociar adecuadamente y cobrar lo facturado.

La primera etapa de mi vida ha sido hasta cumplir los 25 años de edad donde trabajé en Japón y luego mi segunda vida se podría decir que son los 30 años en Panamá y en Florida haciendo escala en Puerto Rico.

Y ahora estoy en mi tercera etapa donde ya finalizada la burbuja económica el yen se ha revaluado y por ende los mercados de destino son China y Rusia. Desde aproximadamente el año 1988 empecé a prestar interés por China y decidí vender triciclos fabricados allí al Perú. Luego, para poder vender camionetas y omnibus viajé varias veces a Beijing y Shangai. Y en uno de esos viajes conocí una persona de una compañía pública de destilería de petróleo quien me comentó que en unos años más iban a importar grandes cantidades de petróleo. Asi que me propuse a buscar proveedores confiables en Rusia, Nigeria, Irán y otros países. De hecho, sigo buscando.

Si logro tener éxito en este gran negocio se podría decir que entraría en la cuarta etapa de mi vida. ¿Y qué haría después? Me gustaría producir una película. Uno sobre la misión de Hasekura Tsunenaga que en el siglo XVII llegó a España e Italia enviado por el Feudo de Sendai, pues ya tengo el libreto en español; y en inglés, tengo ya preparado sobre la historia de John Manjiro (a finales del siglo XIX estudió en Estados Unidos y contribuyó a la firma del Tratado de Amistad entre Japón y los Estados Unidos y ha sido uno de los primeros traductores), de Yamada Nagamasa de Thailandia (en el siglo XVI construyó un barrio japonés en lo que hoy es Thailandia) y de la mujer pirata del Caribe (siglo XVII).

Pronto voy a cumplir los 77 años pero gozo de buena salud y considero que en los próximos 10 a 15 años, o sea en mi cuarta vida, podría dedicarme a producir películas de estos personajes de la historia. Se que causo molestias a mi esposa pero la vida es una sola, asi que deseo vivirla con mucho entusiasmo y hacer lo que yo anhelo.

En mi viaje a Cappadocia, Turquía, junto a mi esposa.

 

© 2015 Keiko Fukuda

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