Elija un idioma principal para aprovechar al máximo nuestras páginas de la sección Artículos:
English 日本語 Español Português

Hemos realizado muchas mejoras en las páginas de la sección Artículos. ¡Por favor, envíe sus comentarios a editor@DiscoverNikkei.org!

media

en ja es pt

Película de JUDO en Brasil, momentos antes de la Copa Mundial de Futbol

En el mes de mayo de 2014, un mes antes de la Copa Mundial de Futbol, en todo el territorio brasileño se estrenó una película de JUDO titulado “A Grande Vitória” (en japonés “Idaina Shori 偉大な勝利”, del Director Stefano Capuzzi). Se trata de un joven de una familia de migrantes italianos muy pobre que cuando era chico su padre lo había abandonado y andaba siempre en la delincuencia hasta que encuentra en el JUDO un modo de vida diferente.

Poster de la película “A Grande Vitória”

El día 9 de mayo pasado, el autor de la obra original, Max Trombini (45 años), nos visitó la redacción del diario Nikkei Shimbun de Sao Paulo y en dicha ocasión nos señaló que “la vida es un ir y venir de caídas (golpes) y de levantarse de nuevo para seguir adelante” (en japonés se dice “jinseiwa nanakorobi yaoki 人生は七転び八起き”, que literalmente significa “caerse sietes veces para levantarse ocho veces”). Lo obra original de Max se titula “Aprendiz de Samurai” (en japonés: “Samurai no Shugyo 侍の修行”), de la editorial Editora Evora, del año 2011.

Cuando le pregunté a Max ¿Para usted qué es el JUDO?, entonces me contestó, “es una directriz de vida. Y acerca de la diferencia con otros deportes, me dijo mirando el tatami (estera tejido con junco japoneses): “por ejemplo, el Futbol es para que los chicos de familias pobres puedan ganarse la vida y hacerse rico, unas de las pocas formas de lograr un ascenso social en la vida. Pero, en el JUDO no es solo ganar un partido sino que hay una filosofía del BUSHIDO (filosofía del espíritu Samurai) que nos enseña a tener una actitud diferente hacia la vida y nos forma en diversos valores. Lo que falta en la sociedad brasileña está en el JUDO. Quiero responder a las expectativas del maestro Umakakeba difundiendo el JUDO”.

Y si bien desde el 12 de junio comienza el Mundial de Futbol que es objeto de atención y atracción, en el Brasil no son pocos los que piensan de otra manera, pues justamente por ser la Copa Mundial se decidió estrenar previamente una película de JUDO en todo el país.

No hay que olvidar que Brasil ha logrado hasta ahora 18 medallas en JUDO en las Olimpíadas que es nada más ni menos que el 20% del total de las 102 medallas a nivel mundial. Es donde más medallas han obtenido y totalizan unos 500.000 judokas en todo el país, cuando solo apenas 20.000 son los brasileños que estudian el idioma japonés. Es por eso que para las Olimpíadas de Río 2016, el JUDO es una de las competiciones favoritas que más expectativa genera.

Ella es la modelo nikkei Sabrina SATO, quien actúa como la novia del protangonista Caio Castro (Foto/Parisfilm).

HASTA LA PREGUERRA ERA UN DEPORTE SOLO PARA LOS NIKKEI

Hasta la preguerra el JUDO era algo practicado solo en las comunidades nikkei de Brasil. La excepción ha sido la presencia de Mitsuo MAEDA, posteriormente llamado Conde KOMA cuando se naturaliza brasileño (1880-1941, oriundo de la Prefectura de Aomori). Maeda primero abre un “Dojo” (salón de artes marciales) en Nueva York, Estados Unidos, y luego en México y Cuba, totalizando más de mil combates victoriosos. Luego, pasa a Europa y en España logra un lugar de preponderancia como maestro de JUDO. Y finalmente, llega a la ciudad de Belém, Brasil, en la boca del Río Amazonas, donde además de ayudar a los inmigrantes japoneses es el que enseña a Carlos GRACIE las técnicas del JUDO y sienta las bases del JUDO brasileño.

Lo mismo se puede decir de Tatsuo Ookochi, quien en 1917 se encontraba en Nueva York investigando sobre medicamentos en un centro de estudios del Dr. Jokichi Takamine, pero que además enseñaba el JUDO. En 1924 emigra a Brasil donde junto a los instructores Seisetsu FUKAYA, Sobei TANI, Taishi YOSHIMA, Ryuzo AKAO, Takeshi KUNII y otros, forman la Federación de Judo y Kendo de Brasil, institución que hasta la IIº Guerra Mundial tuvo una intensa actividad en la difusión de las artes marciales.

Y sobre del maestro de Max, Uichiro UMAKAKEBA (68 años, oriundo de la Pref. de Wakayama), llegó a los 10 años de edad al Brasil junto a su familia, en el año 1956, después de la guerra. A pesar de haber nacido en Japón, UMAKAKEBA es considerado “cuasi-nissei” pues su personalidad se ha formando en Brasil y domina el portugués como los de la segunda generación y puede pensar y expresarse en dicho idioma. Muchos de ellos suelen tener una formación cultural bastante amplia que les permite relacionarse con la elite local y son considerados un nexo de intercambio muy especial, diferente al “nissei” habitual.

Es por eso que UMAKAKEBA logró continuar y difundir el JUDO que ya venía desde antes de la guerra.

Escenas de JUDO en la película (Foto/Parisfilm)

LA MEDALLA OLIMPICA DE ISHII

En la posguerra un hecho muy relevante fue la Olimpíada de Munich (1972), donde Chiaki ISHII (72 años, oriundo de Tochigi, naturalizado brasileño) obtuvo la medalla de bronce representando el Brasil. ISHII había sido elegido judoka suplente en el seleccionado nacional de Japón para las Olimpíadas de Tokio de 1964, pero viendo que no podía ser titular deja todo ese mundo para emigrar al Brasil. Al día siguiente de graduarse de la Universidad de Waseda se sube al barco para ser “un gran hacendado” en nuevas tierras. Solo tenía 22 años. Sin embargo, bien llegado al Brasil le piden que participe en el torneo nacional de JUDO y sale campeón.

Al sentirse motivado por este triunfo decidió evaluar “este sueño” y durante un año y medio hace una gira por varios países de Sudamérica para probar sus habilidades de JUDO. Aún no dominaba bien el idioma pero les decía provocativamente a los posibles contrincantes: “Si me ganas te daré 5 mil dólares”, y asi fue haciendo experiencia con boxeadores y jugadores de la lucha libre.

También conoció y se enfrentó con UMAKAKEBA y en toda ocasión dio lo mejor de sí para transmitir sus conocimientos. Muchos de sus discípulos fueron logrando importantes victorias en diversos torneos, pero ISHII no podía participar porque no tenía la nacionalidad brasileña. Entonces, el Presidente de la Federación de JUDO de Brasil, don Augusto Cordeiro, le sugirió naturalizarse.

ISHII con su obra recientemente publicada, en marzo de 2014, titulado “Brasil JUDO no Pioneer”.

En aquel entonces, la mayoría de los dirigentes de la colectividad japonesa pensaban que si habían aprendido el JUDO en Japón no debían participar en los torneos y lo más importante era enseñar a los brasileños. Sin embargo, ISHII adopta la nacionalidad y obtiene una medalla de bronce. Por este logro, tanto la sociedad local como la nikkei toman una actitud diferente y se enorgullecen de él.

ISHII recuerda que cuando regresó a Japón lo trataron como un traidor: “Cuando era estudiante había por lo menos 20 a 30 atletas de ese nivel y como no pude estar como titular en las Olimpíadas de Tokio esa frustración y rabia lo canalicé en 8 años de entrenamiento y lucha en Sudamérica”. Fue el único caso de un japonés naturalizado en Brasil que obtuvo una medalla olímpica, pues hasta ahora nadie lo ha podido superar.

Y su principal discípulo de JUDO es UMKBAKEBA, que actualmente tiene en la ciudad de Bastos del Estado de Sao Paulo un gran Dojo de 700 tatamis. De este Dojo han salido 4 atletas olímpicos del judo, incluyendo a Tiago Camilo que obtuvo la medalla de plata en las Olimpíadas de Sydney (año 2000). Umakakeba ha sido considerado “cuasi nissei” y por ende tiene aptitudes para enseñar a los brasileños y formar muchos judokas para el Brasil.

Y MAX nació y se crió en la localidad costera del Estado de Sao Paulo, en Ubatuba, en una familia humilde cuyo padre lo había abandonado. De chico, siempre tuvo problemas de violencia en la escuela y en una de esas peleas hiere a un compañero y es casi expulsado. Es cuando le dicen: “Por qué no haces JUDO?” y comienza a aprender este deporte. Reconoce que: “decidí cambiar mi vida y desde ese momento dejé de pelearme en la escuela”.

Para pagar las cuotas del Dojo su madre que trabajaba de empleada doméstica destinaba casi todo su salario para su hijo. Como no tenía dinero para comprar la ropa de entrenamiento de JUDO su madre le trajo de una panadería bolsas de harina para hacerle esa vestimenta. Y Max dice sonriendo y con algo de nostalgia: “Era casi igual que uno original, pero como me raspaba el cuello sangraba”.

Iba tres veces al Dojo pero también se entrenaba todos los dias en la playa. Los vecinos decían: “Ese está loco”. Posteriormente, logra participar en los entrenamientos de invierno del maestro UMAKAKEBA donde aprende el verdadero JUDO. Desde los 18 años durante casi cuatro años lleva una vida de internado para entrenarse y formarse. Por la mañana, tenía prácticas para fortalecer sus músculos y por la tarde, durante seis horas, tenías ejercicios diversos de JUDO. Agrega Max: “Me entrené con todas mis fuerzas para ser titular del seleccionado nacional en las Olimpíadas pero no logré ese puesto. Como tenía también la nacionalidad italiana en un momento pensé irme a los EE.UU para enseñar JUDO, pero fue cuando me contrataron en un Club de Sao Paulo”.

DE LA AUTOBIOGRAFIA A UN DOCUMENTAL Y A LA PANTALLA GRANDE

Cuando MAX publicó su autobiografía “Aprendiz de Samurai”, un joven recién graduado de la Facultad de Cine de una universidad le propuso hacer un documental basado en esa obra. Este muchacho, en realidad, estaba relacionado con el productor Fernando Meirelles.

A MEIRELLES le gustó la obra y dijo: “Es una película que necesita el Brasil, principalmente para los jóvenes. Voy a colaborar en todo lo que sea posible”. Es así que el joven director inicia el rodaje de su película-documental. Meirelees ya era muy conocido como cineasta por las obras como “Cidade de Deus (2002)” donde mostraba la vida en una favela y que por dicha película fue nominada para el Oscar como mejor director de cine. Esta obra es conocida en Japón como “City of God”.

Dentro de este contexto, en el Torneo Mundial de JUDO realizado en Río de Janeiro en agosto de 2013, la judoka Rafaela SILVA, de 21 años, logra la primera medalla de oro para el Brasil. Ella es justamente oriunda de la favela Cidade de Deus. Al igual que Max, su infancia es parecida pues desde los 5 años vivía peleándose en la calle. Es así que una ONG le sugirió que haga un deporte relacionado a las artes marciales.

Rafaela se crió en uno de los barrios más pobres y desiguales del mundo, pero a través del JUDO pudo formarse espiritual y físicamente hasta llegar a ser la número uno del mundo. La filosofía del JUDO le permitió cubrir la parte más débil de la sociedad brasileña. Es para enorgullecerse que el JUDO le haya brindado muchas cosas y un gran triunfo más allá de las nacionalidades.

El protagonista Max (Caio Castro, Foto/Parisfilm)

Hace tres años comenzó la producción de esta película pero para interpretar bien la vida de Max el protagonista Caio Castro vivió en su casa durante seis meses para conocer de lleno el JUDO. El presidente de la Kodokan de Brasil, Sr. Takanori SEKINE, elogia la interpretación y los movimientos de Caio dentro de la película pues los considera de verdad. Max desea que esta obra sea vista también en Japón y que su obra sea traducida y publicada en japonés. El maestro UMAKAKEBA dice con ánimo de expectativa: “En estos tiempos no es usual una película de JUDO en Japón asi que anhelo profundamente que sea visto también allí”.

El maestro también tuvo sus idas y venidas en su vida, pues hace unos años atrás quebró su empresa de criadero de pollos. Por eso señala que su vida también ha sido un “caerse sietes veces y levantarse ocho veces”, tal como aprendió del maestro ISHII. Gracias a este pensamiento y espíritu pudo pagar las deudas y recuperar el establecimiento agrícola y el Dojo perdido. Max aprendió esta actitud de vida de su propio maestro, por eso el peso que tienen esas palabras.

El mismo maestro ISHII ha publicado en marzo de este año una obra titulada “Los pioneros del JUDO de Brasil (la obra es en japonés: “Brasil judo no pioneer”). Relata las anécdotas y las historias de sus predecesores “sempai”. Hoy, sus tres hijas tienen cinturón negro en JUDO. La hija de su hija mayor o sea su nieta logró el año pasado ser campeona en el Torneo Panamericano y anhela que en las Olimpíadas de Rio (2016) logre una medalla.

Y después de Río sus ilusiones se trasladan a las Olimpíadas de Tokio (2020) donde tal vez su nieta y otros discípulos logren la medalla de oro en su país natal, pues sería como una revancha o anhelo no concretado como judoka titular en 1964.

Desde la izquierda, el maestro UMAKAEBA, Max y el maestro SEKINE.

 

© 2014 Masayuki Fukasawa

A Grande Vitória Brazil chiaki ishii film judo Max Trombini Olympic Uichiro Umakakeba