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OHAYO Bom dia

Capítulo 19: Ser Nikkei

Un día, al salir de la estación de subterráneo de Ana Rosa, escuché a un grupo de estudiantes comentar “Ella tiene neuronas orientales”: 

¿“Neuronas orientales”? ¿Qué es eso? Es la primera vez que escuchaba esa frase. Hay una esscuela cerca. Es probable que una estudiante de origen oriental haya aprobado un examen mientras que ellos lo reprobaron. 

Desde hace mucho tiempo, los estudiantes de descendencia japonesa son considerados alumnos ejemplares, muy dedicados. Recientemente, jóvenes de origen coreano y chino se sumaron a este grupo. Es así que al hacer referencia a “neuronas orientales” se trata de una característica oriental que se popularizó en la jerga estudiantil. 

Unos días atrás, estaba en un almacén de ramos generales, cuando escuché decir a un empleado“Joana se parece a una japonesa. Tiene los ojos achinados”. Estaban hablando de un maquillaje de moda. “Es solamente por fuera, porque sus neuronas....” respondió otro empleado.

Neuronas, cabeza, cerebro. Esto me hizo recordar algo. Tras la publicación de mi libro, una periodista que trabajaba en un diario nipobrasilero me comentó que un médico quería estudiar mi cerebro. 

Esa investigación no llegó a concretarse, pero me pregunto cúal habría sido el resultado. ¿Será que mi cerebro funciona como la de un japonés? ¿o como la de un brasilero?

Sobre el estudio del cerebro, había leído algunas investigaciones antes. Era un artículo sobre el estudio del funcionamiento del cerebro de Kazuo Ishiguro por unos científicos japoneses. 

Isihiguro nació en Japón y emigró con su familia a Inglaterra. Fue criado con la cultura japonesa e inglesa. Se convirtió en escritor de lengua inglesa y desde entonces, se destacó en la literatura de su país. Recibió el premio Booker Prize en 1986, 1989, 2000 y 2005. No pude conocer el resultado de esa investigación pero me despierta mucho interés sobre este asunto. 

Ser nikkei es realmente interesante. Puedo tener diferentes vivencias. 

Soy brasilera pero hay ciertas situaciones que afirman que soy japonesa. 

Una vez fuia a visitar a una familia brasilera que vivía al pie de la sierra, en una chacra. Se habían mudado hace poco. Me mostraron la huerta que estaban cultivando y me preguntaron el nombre de una planta. Respondí que desconocía su nombre. En ese momento, la mujer exclamó “¿No eres japonesa? Deberías saber, ¿no?

En el trabajo, una colega pensó que era budista y me preguntó sobre el Zen. Le respondí que mis abuelos no eran budistas y que yo era evangélica. Ella no se conformó com mi respuesta y me preguntó ¿Tú no eres japonesa?

Los brasileros desconcoen la palabra “nikkei”. Para ellos, somos nacidos en el Brasil, pero no dejamos de ser japoneses. 

Una vez, estaba aguardando en una repartición pública y una funcionaria llamó a alguien com nombre japonés- Repitió varias veces pero esa persona no aparecía. Entonces, los que estaban cerca mío, me preguntaban si no era yo. Quise responderless “Aún no estoy tan viaja para no recordar mi nombre”, pero les repondí con un movimiento de la cabeza y cierta sonrisa. 

Para la mayoría de los nikkeis de mi generación es común tener nombre en japonés, pero yo no lo tengo. Esto se debe a que mi padre tuvo malas experiencias por causa de su nombre. Decidió ponerme un nombre brasilero fácil y corto. Mi padre llegó al Brasil a los 2 años de edad. Lo registraron como “Hasegawa Ceifai”, como se acostumbra nombrar los nombres en Japón: apellido y  nombre. Esto causó grandes problemas en su vida ya que el apellido se tomó como nombre y viceversa. Además, como “Hasegawa” finaliza en “a”, lo confundían con una mujer. 

Por esa razón, tengo apenas un sólo nombre de origen latino. Pero al tener fisonomía japonesa y al tener solamente un nombre latino era difícil de entender para las personas de esa época. Luego de mi nacimiento, una vecina le preguntó a mi madre cúal era el significado de “Laura” en portugués, pensando que era un nombre japonés. Mi madre no sabía qué responder. Cuando estaba en segundo grado de la primaria, mi maestra me preguntó “¿Cúal es la traducción de tu nombre?”. Tampoco supe qué responder. 

Brasil es un país multiracial. Los nikkeis represntan menos de 1% de la población brasilera, es decir, somos la minoría. Pero nuestra presencia es muy visible por la apariencia física, por ejemplo, la altura que es más bajo en relación con los occidentales. Como la lengua portuguesa es diferente al idioma japonés, dicen, al día de hoy, que los nikkeis no hablan biel el portugués. Hasta hace poco, era frecuente que aparezcan personajes en los programas de humor o comerciales en la televisión. El estereotipo del oriental es una persona con ojos rasgados, dientes salientes, cabello lacio en kimono con un portugués de acento extraño. La mayoría de los nikkeis comentaban  que “es divertido”,  pero yo no estaba de acuerdo. Luego de ver algunos de estos comerciales, envié una carta al lector a un diario quejándome al respecto. Desconozco si fue una casualidad pero luego de ser publicada mi queja, el comercial salió del aire. 

Me sentí orgullosa de ser nikkei cuando estaba en el primer año del bachillerato en 1963.

Por primera vez en la historia de la música popular japonesa, una canción se hizo famosa en el mundo entero. Fue primero en el ranking de la famosa revista norteamericana Billboard. Era “Ue wo muite aruko” interpretada por Kyu Sakamoto. En los países de habla inglesa se la conoció con el nombre de “Sukiyaki” y en Brasil, “Olhando para o céu”. 

Gracias a “Sukiyaki” me hice popular en la escuela. Era una época en que ni los dibujos animados ni anime eran conocidos y la música en japonés era una novedad. Mis compañeros de clase me pedían la letra. Me quedaba en el aula durante el recreo para escribirles la letra en sus cuadernos. También les enseñaba la pronunciación de cada palabra. 

Por ser nikkei pude ser escritora de literatura portuguesa. Deseaba escribir una historia en que el personaje principal fuese una nikkei. Así nació Kimiko, una mujer común, diferente a una brasilera en su manera de pensar, de actuar y de expresar sus sentimientos. No por eso era igual a una japonesa. Los demás personajes también son nikkeis, cada cual con una personalidad definida. Quería escribir una historia de ficción que girase en torno al universo nikkei, tan próximo al mío. 

La historia de Kimiko tenía su continuación en un segundo libro pero por problema de la editorial solamente se imprimieron 300 ejemplares. En seguida comencé a preparar otro libro; mi primer trabajo bilingüe que sería lanzado en conmemoración del Centenario de la inmigración japonesa en el Brasil. Pero ese año tuve que viajar a Japón (2008) y el proyecto fue cancelado. 

Cuando regresé a Brasil, las festividades del Centenario habían finalizado y no encontré ninguna editorial interesada en publicar mi trabajo. Tuve que conformarme, creyendo que mis días de escritora habían llegado a su fin y pensé ¡Qué pena!. 

Pero un día supe la existencia de Discover Nikkei y ¡volví a soñar!. ¡Qué felicidad poder continuar con lo que más me gusta hacer! ¡Qué alegría poder compartir mis experiencias nikkei con personas del mundo entero! 

Cada día que pasa, quiero preservar mi lado nikkei con fuerza, tal como lo hace una planta exótica y preciosa. 

© 2011 Laura Honda-Hasegawa

Brazil identity Japanese minority nikkei

Sobre esta serie

Mi tío llegó al Brasil hace aproximadamente 100 años. Yo nací en Brasil, por eso quiero ser “puente” entre Brasil y Japón. “Japón” está grabado en mi corazón y es mi tesoro. Quisiera protegerlo en mi tierra natal que es Brasil. Esta es una serie escrita con estos sentimientos. (Bon dia en portugúes significa Buen día)