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La prensa japonesa en el Perú - Parte 1

La necesidad de saber qué pasaba en el Japón y al mismo tiempo compartir esas informaciones con los inmigrantes japoneses motivó el deseo de contar con un medio de comunicación que sirviera para esos propósitos.

En 1909, a diez años del inicio de la inmigración al Perú, los japoneses sabían poco o nada sobre lo que acontecía en su país. Las pocas noticias les llegaban por carta, siempre tarde, o por la radio, si la onda corta era factible y no se interrumpía por interferencias atmosféricas.

En ese entonces, la colonia japonesa era pequeña si se tiene en cuenta que en general su población llegaba a 6,290, la mayoría trabajando en las haciendas de caña de azúcar. Sin embargo, quienes terminaban sus contratos de cuatro años o simplemente se habían fugado se trasladaban a Lima, la capital del Perú, y allí abrían sus propios negocios. En 1909 se contaban 50 peluquerías japonesas, frente a 35 de los nacionales.

Entre quienes residían en Lima no faltaban aquellos que destacaban por sus inquietudes intelectuales y asumían de facto el liderazgo de la comunidad japonesa, otros lo hacían por su solvencia económica. Fueron éstos, precisamente, quienes decidieron contar con un medio de comunicación, modesto, muy limitado, pero que cumplía con sus fines.

Un medio de comunicación era necesario en la medida en que la población crecía, incursionaba en negocios y había que relacionarse con las autoridades locales. En general, no solo serviría para saber sobre el Japón, sino también para tomar conocimiento y divulgar las ordenanzas municipales y en general las normas legales que se emitían en el Perú, además de brindar información sobre el desarrollo de las personas y negocios de la colonia. Pero, sin duda, lo más importante era que podía y debía constituirse en una herramienta de alerta y defensa frente a posibles ataques contra los japoneses, dada la discriminación existente en ese entonces.

Así es como en 1909 surge Nipponjin (El japonés), un periódico manuscrito editado por una persona de apellido Seki, egresado de la Universidad de Waseda, quien como inmigrante libre trabajaba en la empresa Cerro de Pasco Corporation en La Oroya. El Nipponjin apareció unas cuatro veces. Estaba escrito en papel sulfito o “de despacho” –similar al papel de envolver que se usaba en los pequeños negocios o abacerías – y la edición constaba de un solo ejemplar de 30 a 40 páginas unidas por un cordel a manera de pasador. El propio Seki lo llevaba a las peluquerías y luego a diversas casas comerciales y así es como, pasando de mano a mano, los japoneses se enteraban de las últimas noticias.

Ejemplar de “Jiritsu”, manuscrito e impreso a mimeógrafo, editado como homenaje al Emperador Meiji, quien falleció en julio de 1912.

Desde ese entonces, a la fecha, la colectividad peruano japonesa ha tenido once periódicos, de los que dos circulan hasta el presente, como es el caso de Perú Shimpo (Nuevas Noticias del Perú) y Prensa Nikkei (La Prensa de origen Japonés). También se publicaron numerosas revistas de las que hoy sólo quedan las institucionales. Hubo también dos programas de radio dedicados a la colectividad japonesa.

Entre 1910 y 1913, lapso en el que arribaron al Perú 2,473 inmigrantes japoneses, apareció otro periódico manuscrito e impreso a mimeógrafo llamado Jiritsu (El Independiente), cuyo formato era de 18 por 23 centímetros y cada edición tenía en promedio 72 páginas, sujetadas igualmente por un cordel. Su impresión a mimeógrafo posibilitó que tuviera una mayor difusión que su antecesor. Dejó de aparecer en 1913, año en que el emperador Taisho, abuelo del actual emperador del Japón, tenía un año en el poder.

Para ese entonces, quedó en evidencia que la colonia japonesa no podía quedarse sin un medio de comunicación por lo que se moviliza y realiza una colecta con el fin de reunir fondos para adquirir la maquinaria necesaria para poder tener un periódico ya no manuscrito sino impreso. Así es como el 30 de noviembre de 1913 aparece el Andes Jiho (Crónica de los Andes), que se editó con el producto de la colecta que reunió 3,206.46 soles, suma importante para la época pues le permitió importar los tipos con caracteres japoneses así como la maquinaria para la impresión. Con un formato de 23 por 32 centímetros, el diario apareció con 8 páginas, y además de las noticias de la colonia japonesa, así como las nacionales e internacionales, incluía lecciones de castellano. El jefe de redacción fue Kakumei Kasuga, a la sazón cónsul del Japón en el Perú.

El diario “Andes Jiho” se publicó durante casi 16 años.

Sin embargo, algunos años después, arreciaron las críticas pues se acusaba al Andes Jiho de defender sólo los intereses de quienes habían alcanzado una buena posición económica en la colonia, marginando a la gran mayoría de los inmigrantes, por lo que en junio de 1921 apareció el Nippi Shimpo (Noticias Peruano Japonesas), editado por Jutaro Tanaka, Teisuke Okubo, Noboru Kitahara, Kohei Mitsumori y Chijiwa, como diario opositor y defensor de los intereses de los japoneses menos favorecidos.

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*El presente artículo se publica bajo el Convenio Fundación San Marcos para el Desarrollo de la Ciencia y la Cultura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – Museo Nacional Japonés Americano, Proyecto Discover Nikkei.

© 2010 Alejandro Sakuda

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