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Sushi en Los Angeles – 1ª parte

En uno de nuestras reuniones semanales en Maryknoll, pregunté a mis amigos si alguno sabía ¿cómo y cúando vino el sushi a Los Ángeles?  Ko Hosizaki me dijo que la persona indicada para contestarme era el Sr. Noritoshi Kanai, el presidente de Mutual Trading Company (MTC) de Los Ángeles.

"Hasta un libro escribió él sobre eso," comentó Ko.

Entonces no perdí tiempo en pedirle que me presentara a esa legendaria persona. A los 86 años, Kanai san, alto e imponente, encabeza la firma MTC, negocio que él dirige tras de haberse retirado el padre de Ko.1

Kanai san nació en 1923 en Tokio y es el tercer hijo de una familia originaria de la prefectura de Gunma. En 1941, ingresó a la Universidad Tokio Shoka (actual Hitotsubashi) para prepararse en la carrera de Comercio Exterior.  Como la mayoría de los estudiantes de esa época, fué forzado a servir en la armada en 1943. Fue Intendente de Aprovisionamientos en Birmania, durante la ocupación japonesa.

Kanai-san y su familia, cuando lo reclutaron en 1943 (Foto cortesía de Mutual Trading Co, Inc.)

Cuando finalmente se rindió Japón, Kanai se las arregló para retornar a su país. Aunque abatido por la vida, regresó a la escuela y se graduó. Siempre deseoso de ser su propio patrón, inició varios negocios; pero terminó agobiado por una gran deuda. Para salir del atolladero, comenzó a fabricar motores de alta potencia para camiones, y se recobró en sólo dos años. 

En 1952, entró a la industria alimenticia con el Sr. Ishi, un amigo de su madre. Ambos obtuvieron la representación de MTC en Japón.  Cuando el Sr. Hoshizaki, el mayor, estaba por retirarse, MTC invitó a Richard Inaba, dueño de una compañía de importación en el norte de California, a ocupar el cargo de presidente. Años después, el Sr. Ishi compró la compañía y fue el tercer presidente, pero no duró mucho en el puesto, ya que sufrió una hemorragia cerebral. En 1964, Kanai san emigró a los Estados Unidos con su familia, y tomó las riendas de MTC2.

Cuando él llegó a los Estados Unidos, el rencor hacia los japoneses había disminuido considerablemente, pero no había mucha demanda por golosinas japonesas. Kanai san empezó a buscar “algo delicioso” con que poder tentar el paladar americano.

Foto cortesía de Mutual Trading Co, Inc.

Su primera aventura fue importar una especialidad japonesa, Harvest Cookies, galletas de coco de Tohato Kaisha. Tostaditas, sabrosas y nada empalagosas, ofrecían una gran oportunidad. Para introducir el producto, viajó por todo el país ofreciendo muestras a posibles clientes. Con el cambio del yen a 360 el dólar, parecía que la aventura iba a tener éxito; y Kanai san pensó que finalmente lo había logrado. El gusto duro unos 3 años, y luego las ventas experimentaron un enorme bajón.  Tras de investigar la causa, Kanai-san descubrió que en China-tal vez en Corea del Sur, alguien había copiado el producto y lo estaba vendiendo a un precio considerablemente bajo. 

Con la típica actitud shikata ga nai, Kanai-san exploró nuevas rutas. Consciente de que la juventud japonesa estaba abandonando las áreas rurales en busca de trabajo en Tokio; y de que la esposa japonesa ahora necesitaba buscar trabajo fuera de su hogar, Kanai-san dedujo que las parejas modernas necesitaban trastos y utensilios mejor apropiados a su nueva vida. 

Y así, Kanai-san obtuvo una licencia para exportar tales productos al Japón. Viajó a una exhibición en Chicago buscando útiles adecuados para exportación. En Chicago conoció a Harry Goldberg, un emprendedor judío cuya astucia mercantil le pareció excelente. Goldberg se había retirado tras de haber “hecho su nido”.

En frecuentes conversaciones con Kanai san, Harry apoyaba la teoría de que el emprendedor logra el éxito cuando encuentra una necesidad y salta inmediatamente a satisfacerla de la mejor manera posible.  Y así le sugirió que lo contratase a comisión y le diera la oportunidad de compartir su talento; llegaron a un acuerdo, lo que resultó en un interesante consorcio. Viajaron juntos a Asia en busca de oportunidades mercantiles. El viaje terminó en el Japón, donde MTC tenía una oficina. 

En Japón, Kanai san ofreció a su amigo que probara el Edomae sushi en Shinozukesushi, y Goldberg se enamoró del producto.  Una semana después, decidieron regresar a los Estados Unidos. Antes de partir, Kanai san recibió una generosa factura del sushi bar que Harry visitaba a diario. La cuenta subía a más de ¥ 12,000.

Al regresar, revisaron las experiencias de su viaje, deseando hallar la máxima oportunidad para Mutual Trading. Harry sugirió:

"Sushi…!" 

Edomae Sushi (wikipedia.com)

"Qué disparate," pensó Kanai san. "¿Cómo podrían los americanos aprender a comer pescado crudo?"  Goldberg le hizo notar que judíos, italianos, españoles, personas provenientes del Mediterráneo, sud-europeos, y sus descendientes en los Estados Unidos, ya comían albóndigas de pescado, caviar, hueva de pescado, pulpos, calamares, tapas españolas y otras delicias. A Kanai san no le entusiasmaba la idea. 

Harry le hizo notar que cualquier producto que se vuelve popular, tras de tener éxito en el Mercado, va a ser, sin duda, copiado por competidores. Eso es muy común en los negocios.  Pero el sushi, es parte del corazón de la cultura japonesa, y difícil de imitar, pues pocos en los Estados Unidos conocen tal cultura. Precisamente por esa razón, sería ideal para quien anduviera en busca de éxito.  Y bien, si uno quiere el éxito, "quien no se arriesga no pasa la mar."
 
Un factor favorable para dar el paso era el clima social de aquellos días; chasqueados por la tradicional vida americana, los jóvenes se rebelaban contra la añeja cultura, y buscaban en el Oriente nuevas respuestas a sus inquietudes. Exploraban lo macrobiótico, el tofu, los estados mentales alternativos, incluso el Zen, mientras que Volkswagen, Honda y Datsun dislocaban la industria automotriz. ¡Qué campo tan seductor!
 
Por tres largos días, los amigos debatieron la idea. ¿Dónde comenzar? ¿Cómo lanzar la empresa? ¿Qué seria mejor: un negocio grande o uno menor? ¿Qué se debería ofrecer, nigiri, maki-sushi? ¿Quién podría proveer el mejor pescado? Un bar pequeño era lo ideal, porque los clientes verían como se preparaba el sushi fresco, y qué contenía lo que iban a comer. Por supuesto que MTC les habría de proveer todo lo que la cultura del sushi necesitara. Aun más, se requería crear un sitio original para servir el sushi.  Kanai san visitó al Sr. Nakajima, propietario del restaurante Kawafuku en Little Tokio; en su propuesta uno podría oír el eco de la filosofía mercantil de Harry Goldberg.
 
"¡Es TAN popular en Tokio!.. Y  así lo será en Little Tokio," urgía Kanai. "Ya tenemos aquí gente que conoce estas delicias. ¡El éxito está asegurado!" Pero, el Sr. Nakajima dudaba mucho que alguien pudiera tener éxito en los Estados Unidos con el  sushi.
 
"Durante 2 meses, lo acosé constantemente," recuerda Kanai. "Cada 2 semanas llegaba con la misma historia." Finalmente Nakajima san accedió a ‘darle un chance’. Comenzaría con un pequeño sushi bar.

Edificio de Kawafuku (Foto cortesía de Atsuko Kanai, Mutual Trading Co, Inc.)


 
Parte 2 >>

Notas:

1. MTC fue fundado por el padre de Ko, Sadagoro Hoshizaki, en 1926.

2. Entrevista personal a K. Hoshizaki.  JBA News. Septiembre 2004.

*Esta historia fue publicada en el “Newsette”del Centro Comunitario Japonés East San Gabriel Valley en Enero de 2009. 

© 2009 Edward Moreno

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