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Japoneses la comunidad en busca de un nuevo sol naciente - Parte 5

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EL CREADOR TEATRAL SEKI SANO Y LOS MURALISTAS JAPONESES

Pero no todos los japoneses llegaron como emigrantes por razones económicas. Seki Sano es especial por varias razones: en principio, formó parte del exilio de miles de personas que ingresaron al país por motivos políticos durante la presidencia del general Lázaro Cárdenas. México se convirtió en refugio de quienes huyeron del fascismo y de la persecución estalinista en la Unión Soviética; Seki Sano, como militante comunista, fue el único japonés que por esos motivos se exilió en México en 1939, vinculado con el Frente Popular Antifascista después de un periplo que lo trajo justamente de la URSS, Francia, Alemania, Checoslovaquia y Estados Unidos.1

Seki Sano, 1905-1966. Libro 10 de la serie Una vida en el teatro, Conaculta/INBA, México, 1996, p. 65. Colección: Sergio Hernández Galindo.

Durante el terremoto que destruyó Tokio en septiembre de 1923, con profunda sensibilidad social, Seki Sano, estudiante aún de preparatoria, abandonó la escuela y se sumó a las labores de rescate de los atrapados entre los escombros del hospital de su padre. Posteriormente, ya como director teatral, se adhirió al pensamiento marxista y apoyó las huelgas de obreros en su país, mediante la puesta en escena de obras teatrales que despertaran la conciencia social. Llegó invitado por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) para fundar el Teatro de las Artes, cuya labor fue montar obras teatrales, en favor de las huelgas, en barrios de la ciudad de México.

En México, Sano no sólo encontró refugio sino un lugar donde expresar su talento como director escénico. Además de ser maestro de varias generaciones de actores influyó profundamente en el teatro y el cine mexicanos. Al morir en 1966, después de más de veinticinco años de labor docente en escuelas de Bellas Artes, legó al país todo un sistema de enseñanza con una propuesta metodológica basada en las técnicas de Stanislavski y Meyerhold, que aprendió en la Unión Soviética, y que de manera creativa empleó para formar toda una escuela teatral.2

La década de 1930 dejó huella en otros artistas que empezaron a establecer vínculos con México. El ascenso del fascismo en Europa, del militarismo en Japón y las revoluciones rusa y mexicana son acontecimientos cargados con una enorme violencia que desencadenaron en los artistas una gran capacidad creadora, como quedó plasmado en el quehacer de Seki Sano.

Sin duda, como parte importante de esos movimientos creadores vale la pena mencionar al muralismo mexicano que influyó no sólo a los artistas nacionales sino a los del mundo entero, al erigirse como un medio de expresión de vanguardia; incluso impactó a varios artistas japoneses. Uno de ellos fue el pintor Tamiji Kitagawa, quien arribó al país en 1923 y regresó a Japón hasta 1936. Durante su estancia abrevaría las enseñanzas de los muralistas que se impartían en la Escuela al Aire Libre, en el barrio de Tlalpan, donde fue alumno y posteriormente maestro, y tuvo la oportunidad de formar a cientos de estudiantes. El otro pintor es el reconocido pintor japonés-estadounidense, Isamu Noguchi quien, bajo la influencia de Diego Rivera y Frida Kahlo, creó el mural Historia de México, en el mercado público Abelardo L. Rodríguez a un paso del Zócalo de la ciudad, que aún se conserva.


LAS ORGANIZACIONES Y LA PRENSA DE LA COMUNIDAD EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Desde antes de llegar a México, los emigrantes mantenían contacto con sus lugares de origen pues venían contratados, como ya se mencionó, por una compañía reclutadora. Al establecerse en los lugares de arribo se apoyaban y tenían comunicación entre sí, como fue en el caso de la comunidad en Chiapas donde fundaron la primera escuela para sus hijos (primera en todo el continente), denominada La Aurora.

La escuela La Aurora para los hijos de los inmigrantes japoneses en Chiapas fue la primera de esa colonia en el continente, ca. 1903. Colección: Shozo Ogino.

Sin embargo, a nivel nacional la dispersión de los lugares de trabajo y residencia dificultaba su organización por lo que formaron más bien asociaciones locales. En la ciudad de México en 1929 se fundó una de las primeras. Mediante una serie de préstamos, la Asociación Japonesa se constituyó con objeto de ayudar a sus miembros y de crear un centro de reunión y esparcimiento. Fue impulsada de manera importante por el señor Kato, propietario de la tienda El Nuevo Japón, y por la propia embajada japonesa. En sus estatutos se menciona que en caso de que tuviera que tomarse una decisión en un asunto de "alta importancia" era indispensable el consejo del propio embajador, quien funcionaba como presidente honorífico.3

Los encuentros entre inmigrantes mostraron su capacidad organizativa y su buen gusto con mesas profusamente decoradas con flores, ca. 1935. Colección: AGN-DDG 18/21.

La publicación de diversos medios de información era una forma de comunicación entre la comunidad, aquí la entrega del 28 de febrero de 1948 del periódico El Heraldo de Nisei. Colección: Shozo Ogino.

En sus primeros años la asociación se ubicó en el Centro de la ciudad, a unas cuantas calles del Zócalo. Posteriormente, con las aportaciones de los miembros, compró un terreno de casi siete mil metros cuadrados en la esquina de las calles de Avenida Coyoacán y San Borja, en la actual Colonia del Valle. El local tenía capacidad para un salón de reuniones y de otros más pequeños, donde se impartían clases de japonés, además de canchas deportivas. Los socios que no contaban con dinero que donar para la construcción de la misma, aportaron su trabajo físico. Los presidentes de la asociación fueron miembros prominentes de la comunidad, como los señores Heiji Kato y Sanshiro Matsumoto.4 Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el gobierno mexicano prohibió las actividades de la asociación, por lo que tuvieron que vender el terreno y con el monto de la transacción crearon el Comité de Ayuda Mutua, organismo que permitió ayudar a los japoneses durante la concentración en la ciudad de México.

El director del periodico El Heraldo de Nisei, órgano Informativo de la segunda generación. Colección Shozo Ogino.

Otra forma de organización fue la publicación de diversos periódicos que sirvieron como medios de comunicación y de información entre la comunidad. El primer periódico que se fundó fue Mekishiko Shimpo, en 1929, cuyo primer editor fue el señor Yasutaro Taki. En formato tabloide se imprimían cuatro páginas en japonés, las dos primeras con notas informativas internacionales, la tercera sobre la comunidad en México y la cuarta con información cultural.5 Al iniciar la guerra también se prohibió su publicación y se reanudó en 1958, hasta la muerte de Taki en 1971. Otro importante periódico que apareció en 1938 fue el Mekishiko Jiho, cuya sede era la propia asociación. Hasta septiembre de 1941, antes de que estallara la guerra, se habían editado 177 números. Era un periódico bisemanal editado en japonés y se alimentaba con la información que proporcionaba la radio de onda corta. En esos años la comunidad japonesa en México tenía gran necesidad de estar informada pues la crisis internacional y la guerra que se veía venir la afectaban directamente; su avidez por las noticias se refleja en el hecho de que entre 1940 y 1941 se publicaron 63 números.

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Notas:

1. Michiko Tanaka, "¿Quién fue Seki Sano antes de llegar a México?", en Seki Sano, 1905-1966, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Instituto Nacional de Bellas Artes, México, 1996.
2. Brígida Murillo, "Las diferentes etapas de la escuela de actuación de Seki Sano en México," en Seki Sano, op. cit.,p. 39.
3. Teiji Sekiguchi, Nichiboku Kyokai to Watashi [Yo y la Asociación México-Japonesa], edición del autor, 1993, pp. 2-10.
4. Ibíd.
5. Entrevista a Shozo Ogino, febrero de 2009.

 

* Este artículo fue originalmente publicado en Carlos Martínez Assad (ed) La Ciudad Cosmopólita de los Inmigrantes. Mexico, Gobierno del DF. 2010.

 

© 2010 Sergio Hernández Galindo

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