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Ciudadanos de origen japonés en el Perú durante la Segunda Guerra Mundial: una revisión de los debates actuales - Parte 2

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Manuel Prado y la política en torno a la Guerra

En 1941, cuando el mundo ya está envuelto en la Segunda Guerra Mundial, el presidente Prado declara que Perú será partícipe de una neutralidad dinámica, la cual "implica, antes bien, la movilización de las actividades, de los esfuerzos, de las energías para mantener y conservar, decorosamente, el tesoro inapreciable de la paz", pero no cualquiera, sino la paz en América, alinéandose así con los intereses continentales1.

Ese mismo año, con un decreto resuelve la prohibición de circulación de panfletos a favor de los países en contienda, medida que puede ser interpretada como bienvenida desde una trinchera que viene de la neutralidad -convenientemente alineada con los intereses continentales- pero que en verdad se trataba de parte de un pacto suscrito entre diplomáticos en La Habana, hacia 19282.

Al año siguiente, cuando ya se había dado el ataque a Pearl Harbor, Prado expresa su actuación en ese momento, haciendo recuerdo de su indignación ante el acontecimiento, por lo cual "se dictaron las medidas apropiadas para resguardar los intereses vitales del país y las zonas que, por la calidad de su producción, hubieran podido ser objeto de actos de sabotaje. Se decretó la inmovilización de los fondos de los japoneses residentes en el Perú, estableciéndose que la Superintendencia de Bancos controlara todas sus operaciones y que las Aduanas de la República se abstuvieran de despachar las mercaderías de origen japonés. Se prohibió, asimismo, la exportación de ciertos productos estratégicos nacionales e importados y se limitó la libertad de tránsito de japoneses dentro del territorio nacional"3.

Prado no sólo reconoce tal disposición, sino que señala que "como medida de elemental precaución el Gobierno invitó a cierto número de súbditos de las potencias del Eje para que abandonaran el país por haberse comprobado que continuaban en forma clandestina y por métodos peligrosos para la seguridad de la República y la defensa del Continente, la campaña de propaganda política antidemocrática que había sido prohibida a mediados del año pasado. En abril y junio últimos, salieron con dirección a Estados Unidos"4. Y así lo hizo, informando después ante la prensa internacional que algunos nikkei junto a inmigrantes alemanes habían planeado una serie de atentados antisemitas para la noche de año nuevo5.

Es aquí cuando se da la escisión visible entre el gobierno peruano y los ciudadanos de origen alemán, italiano y japonés residentes en el Perú, años después de la ruptura diplomática y oficial, promoviéndose las medidas antes señaladas con rapidez; algunos, prematuramente.

Las cifras son unánimes6, entre 2000 y 2300 nikkei fueron deportados de América Latina a Estados Unidos, 1771 de los cuales, llegaban de Perú. El destino, campos de reubicación principalmente al sur, en California y Texas (Manzanar, Crystal City, Seagoville).

Sobre este punto, es importante enfatizar que "campos de reubicación" (relocation camps) es el nombre exacto que se le otorgan a estos campos donde estaban internas familias alemanas, italianas y japonesas durante la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos. Algunos autores les llaman "campos de concentración", pero también hacen referencia al "holocausto japonés", lo cual se ha de considerar una exageración tendenciosa y victimizante.

De acuerdo a lo que Prado había promulgado y hemos reproducido en una cita textual anteriormente (no caben errores de interpretación), los ciudadanos nikkei que serían elegibles para una deportación, serían los considerados peligrosos para mantener el bienestar de la sociedad peruana; es decir, aquellos que hiciesen propaganda a favor del eje, los que fueran sospechosos de ser agentes secretos de sus respectivos gobiernos y todos aquellos que no guardaran los cánones de conducta regulares y prudentes que exigía el gobierno peruano.

En 1940 había sido creada la Dirección de Nacionalización, Extranjería e Inmigración y gracias a ello no sólo el Estado consiguió que se triplicasen entre 1939 y 1941 los ingresos por impuesto de extranjería7, sino que también consiguió una noción más segura de las personas que tenía en su territorio y además las actividades a las que se dedicaban. En 1940 también hubo un censo, y si bien se habían exagerado un tanto las cifras (debido al desconocimiento exacto de la cantidad de gente en la Amazonía)8, también se había realizado un balance "racial", según el cual se conocía la cantidad de gente de origen blanco o mestizo, indio, negro y amarillo9.

A pesar de la exactitud matemática que nos puedan brindar los balances y estadísticas, existe una necesidad objetiva, que sigue a una lógica comprensible de por qué se estaban deportando civiles a Estados Unidos; no era -sólo- porque se les consideraba agentes de peligro en los países latinoamericanos de donde fueron echados, sino también porque Estados Unidos necesitaba agentes de intercambio, necesitaba recuperar a sus prisioneros de guerra en trincheras enemigas.

Así, es altamente posible que muchos de los deportados, a pesar de ser profesores de escuela o directores de ella (como los esposos Ogawa), o de haber sido presidentes de la Asociación como Gabe, o simples comerciantes como Higashide; no tuvieran nada que ver con las ideas expandidas por el Imperio Japonés, y que incluso, en muchos casos, salieran de su país precisamente por huir de la guerra, para hacer una vida tranquila lejos de las vicisitudes del expansionismo imperial, en donde, es importante recordarlo, los menos beneficiados eran los campesinos; quienes constituían la carne de cañón.

¿Por qué?
In Japan, people are increasingly, reluctantly aware that their country did wrong during World War II. But they prefer to focus on what they see as the wrong done to them. In a speech to foreign correspondents in Tokyo last week, the mayor of Nagasaki equated the A-bomb attacks with Hitler’s slaughter of the Jews (…) ignoring the fact that the Jews did nothing to deserve what happened to them10

La gran pregunta tiene una respuesta bastante compleja y que debe ser resuelta desde distintos vértices. No puede simplemente acusarse al gobierno peruano de xenofobia, a la colectividad japonesa de víctima, al gobierno estadounidense de cruel, a la sociedad peruana de envidiosa y a los inmigrantes de ingratos.

Por un lado, es innegable que la sociedad peruana tenía cierto tipo de rechazo ante la colectividad, alimentado por las razones que se ha mencionado, además de ser los japoneses un grupo que siempre ha dado la impresión de ser un círculo muy cerrado, el cual además, contaba -y cuenta- con prensa de circulación interna y asociaciones exclusivas. Sin embargo, suele ocurrir, como ha ocurrido ya, que finalmente todos los grupos se consolidan y son parte del maremagno que configura el diverso país, aunque siempre el tema de discriminación conlleve serios debates, cada vez es socialmente más condenable11, por lo cual una razón de peso en la época para deportar nikkei por doquier no podía ser el "simple" rechazo de los ciudadanos, aún en 1940 y 1941 los anuncios de los negocios japoneses como Casa Ychikawa, T. Kurotobi y Cia., Fábrica de Carrocería Matsubayashi e Ikeda, Encomendería de Antonio Matzumoto, tipografía R. Varese, Colegio Cultural Peruano, dirigido por los hermanos Haro, tenían tribuna entre los diarios juveniles y universitarios12 y lo que más bien se hace notorio hacia esas fechas, es la preocupación real por el conflicto con el Ecuador. Los mismos diarios que se encuentran después de un año de no circulación, no tratan el tema de la guerra siquiera tangencialmente, los avisos también desaparecen.

Por otra parte, si bien es altamente probable que fueron menos que aquellos que fueron deportados, existe una probabilidad de que en Perú hubiese algún tipo de grupo que trabajase en planes no revelados, no necesariamente con intereses de atacar o invadir el país, sino más bien, tratando de asentar una posición estratégica en el Pacífico desde América, considerando que el Perú cuenta con una gran franja costera hacia el Océano Pacífico y que es el segundo país de América del Sur con mayor población de origen japonés, lo cual, de alguna manera habría de facilitar un poco las cosas.

Lo cierto es que fuera del plano hipotético, que no es terreno de la Historia, se nota en la prensa estadounidense de la época un afán por demostrar que América es un solo bloque, posición en la que se ven alineados todos los países latinoamericanos de importante población que se remite al eje13.

Así lo comprueban además las medidas adoptadas por los gobiernos latinoamericanos en turno, no se trataba solamente de una medida ocurrida a última hora del presidente Prado, sino que responde a algo mayor; es importante también recordar que las alianzas que logró concretar para alcanzar la presidencia estuvieron motivadas por el antifascismo, que si bien como analiza Ciccarelli, no era realmente posible en el Perú, era sí un temor real, que se expresó al máximo cuando el Partido Comunista se adhirió a la candidatura de Prado.

No se trata, entonces, de una medida títere de momento, la política exterior del Perú desde antes incluso de su gobierno estaba inclinándose cada vez más en contra del fascismo; en ese contexto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la tendencia uniforme de América Latina de alinearse con los Estados Unidos cayó como anillo al dedo y suscitó las medidas señaladas, aunque si bien es cierto, entre los países del eje el que tuvo la colectividad que más fue tocada fue el Japón, también es verdad que no era un sector que tuviera tanto poder como el italiano o que fuera menor en cantidad de personas como el alemán.

También es importante comprender que el contexto que le tocó al gobierno de Prado fue peculiar, estuvo el terremoto14 de 1940, el conflicto con el Ecuador (que despertó no pocas pasiones) y con todo ello una economía que sostener, que cada vez iba en decaimiento. Un hecho reconocido es la simpatía que tenía el gobierno estadounidense por el presidente Prado, además, de acuerdo a la información que se puede encontrar en la prensa contemporánea estadounidense, el gobierno había decidido comprar dos tercios de la producción de algodón del Perú15, y estaba apoyando en la política de subsidios; y en la política en momentos de crisis, no se ve mal recibir ayuda de quienquiera que venga.

Tareas pendientes

A lo largo del presente estudio se ha procurado comprender diversos factores que llevaron al gobierno de Prado a la deportación de nikkei a los Estados Unidos, y también establecer un balance de lo que la historiografía peruana comenta acerca de la sociedad y la colectividad japonesa en dichos años.

Ambos temas son importantes de ser integrados para comprender con mayor claridad qué ocurrió en dichos años con una colectividad que, por el contexto mundial, violentamente se vio fraccionada, a pesar de haber empezado a ser partícipe del interesante mosaico que compone nuestra sociedad peruana.

Teniendo claro lo que ocurrió, cómo y habiéndose procurado el por qué, se plantea en este estudio la importancia que tuvo el hecho de que Prado cediera ante las necesidades de los Estados Unidos, lo cual coloca al Perú en el primer plano del escenario; pues aportando más del 80% de nikkei para los campos de reubicación, queda –salvando las distancias– paralelo a Polonia y su entrega de judíos en manos de los nazis.

En este plano, es insuficiente lo que la historiografía peruana ha hecho al respecto; pues se ha dejado de ver el escenario internacional al analizar el gobierno de Prado, así como la importancia de las relaciones internacionales aún en contextos tan complejos y vitales.

Queda pendiente, asimismo, una toma de conciencia de la sociedad civil tanto como del Estado no solamente acerca de la magnitud de esta historia compartida con otros gobiernos y ciudadanos, sino también acerca de la reflexión que nos ofrece un evento de esta calidad; es un espacio más para sanar esas pequeñas brechas que se presentan en nuestra memoria colectiva, memoria sin la cual nuestro país conservaría su identidad en las sombras.

Notas:
1. PRADO, Manuel. Mensaje presentado al Congreso por el Señor Doctor Don Manuel Prado Presidente Constitucional de la República. Lima: 1941. p.9

2. Ibíd. p. 14

3. PRADO, Manuel. Mensaje presentado al Congreso por el Señor Doctor Don Manuel Prado Presidente Constitucional de la República. Lima: 1942. p.17

4. Ibíd. p. 18

5. "Crisis Delayed" Time Magazine Jan. 24. 1944.
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,803044,00.html

6. YOUNG, Michael. "Texas camps were home to Latin American Japanese internees during WWII" en The Dallas Morning News. Texas, 23 mayo 1999, UNITED STATES DEPARTMENT OF JUSTICE. Japanese Latin Americans to Receive Compensation for Internment During World War II. http://www.usdoj.gov/opa/pr/1998/June/276.htm.html, BECERRA, Xavier y LUNGREN, Dan. The Original Crystal City. http://www.aiipowmia.com/inter27/in240207crystalcity.html, CAMPAIGN FOR JUSTICE: Redress Now For Japanese Latin American Internees! http://www.campaignforjusticejla.org/history/index.html.

Otros autores, como Amelia Morimoto y Mary Fukumoto elevan la cifra hacia los 3000.

7. PRADO, Manuel. Mensaje presentado al Congreso por el Señor Doctor Don Manuel Prado Presidente Constitucional de la República. Lima: 1942. p.34

8. CONTRERAS, Carlos y CUETO, Marcos. Op. Cit. p. 275

9. Es la paleta de colores que ofrecía oficialmente el censo, aquí no se hace uso de la mención peyorativamente.

10. WATSON, Russell y TAKAYAMA, Hideko (en Tokio) y SPARKMAN, Robin (en Nueva York). "Crimes and Misdemeanors Japan: Reluctant remembrance of wartime guilt" Newsweek, Mar. 1995 Vol 125 issue 13, p.43.

11. Y esto, aunque no sea aún el punto máximo al que se pueda aspirar, es un avance de por sí.

12. Diario Baluarte. Marzo 1940, Semanario Cascabel. Mayo, 1941.

13. "Hunting a Nazi". Time Magazine. Sep. 1. 1941.
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,849464-2,00.html

"EDB swings into action" Time Magazine. Dec. 15. 1941.
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,772872,00.html

"Crisis Delayed" Time Magazine Jan. 24. 1944.
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,803044,00.html

14. Que muchos creyeron que fue un castigo divino porque se dio siete días después de los saqueos y demás actos perpetrados en contra de los negocios y escuelas de la comunidad

15. "Toward a cotton pool" Time Magazine. May. 1942.
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,777785,00.html

 

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* Este artículo se publica gracias al convenio entre la Asociación Peruano Japonesa (APJ) y el Proyecto Discover Nikkei. Artículo publicado originalmente en la revista Kaikan Informativo de la APJ, Nº 39, diciembre de 2008.

© 2008 Yukyko Takahashi Martínez

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