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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

El mercado laboral de los nikkei latinos

Desde la llegada de los primeros trabajadores latinoamericanos nikkei en calidad de "dekasegui" (con fines de ahorro y solo por un tiempo determinado) han pasado cerca de 20 años y, hoy, éstos son cerca de 400.000 dentro de una población de 2 millones de extranjeros que habitan en el Japón. Ya los "dekasegui" están dejando de ser meros trabajadores temporales para transformarse en verdaderos inmigrantes, pues más allá de que en las encuestas suelen contestar "en unos años pienso regresar" , más del 30% en promedio, ya tienen la residencia permanente y forman familia aquí.

Japón no había previsto que estos nikkei se iban a quedar de esta manera, pero la realidad es que además de estos descendientes de japoneses están los filipinos y demás extranjeros de países asiáticos que juntos conforman una población económicamente activa de más de 700.000 trabajadores. Más allá de que Japón no estaba preparado social, legal ni políticamente en recibir este tipo de inmigrantes, éstos que han venido por un tiempo breve en sus comienzos, por su baja calificación laboral y formación son muy conscientes de que su retorno al país de origen no siempre les puede ofrecer un vida mejor.

Cuando llegaron los primeros trabajadores nikkei a principios del '90, Japón se encontraba todavía en plena burbuja económica, dentro un esplendor ficticio y una enorme demanda de mano de obra en el sector manufacturero exportador. Por otra parte, en muchos de los países latinoamericanos se observaban tasas de inflación muy elevadas, una desocupación promedio de más del 15%, recesión, inseguridad e inestabilidad política (en el caso del Perú había sufrido el terrorismo durante toda la década anterior). A este efecto, la diferencia de ingresos entre el Japón y estos superaban, en lo nominal, tranquilamente las 15 veces, y no era inusual que, de hecho, superase las 20 veces. Hoy, esta diferencia se ha reducido notablemente por el crecimiento económico de la región y se mantiene entre 6 a 10 veces, aunque si vemos el índice de ingreso promedio per cápita anual del Paraguay y Bolivia (unos 1.200 dólares) sigue siendo más de 30 veces (37.000 dólares).

Los que han nacido y crecido en estos países han vivido una realidad económica y social muy dura y con expectativas bastante limitadas de progreso, máxime si su nivel educacional no es muy alto, por eso han decidido emigrar. Aunque el trabajo que realizan aquí en Japón es de poca calificación, los considerados "3K" (kitanai : sucio, kitsui : duro, kiken : peligroso), mientras los ingresos sean más o menos aceptables y haya horas extras, la mayoría lo soportan. Estos latinos descendientes de japoneses que no tienen limitaciones en el tipo de trabajo por el visado que tienen, son denominados "latinos nikkei de Sudamérica" (nambei no nikkeijin ); pero, por su idioma, el castellano o el portugués, por sus modalidades de conducta y demás factores culturales se podría decir que son simplemente hispanos como son considerados en los Estados Unidos, pues son simplemente "inmigrantes latinoamericanos" (nambeikei imin ).

Estos inmigrantes latinos nikkei , en su gran mayoría, trabajan de manera indirecta

Todos los estudios indican que los trabajadores latinos nikkei y demás extranjeros considerados mano de obra no calificada trabajan con contratos cortos que pueden o no ser renovados, siendo su precariedad lo más distintivo. Además, cerca del 80% trabaja a través de contratistas o agencias de ubicación de personal, algunas ilícitas, lo que indica que la contratación es indirecta.

Sin embargo, en las localidades donde viven muchos extranjeros de manera concentrada esta presencia es un alivio para las industrias locales, pues la escasez de mano de obra es casi permanente, no solamente por la falta de personal joven sino más que nada por lo duro que son las tareas y que muchas veces exigen trabajar en turnos nocturnos, algo que los japoneses en general eluden y que los extranjeros, con la paga de la asignación correspondiente, suelen aceptarlo sin inconveniente.

Esta es la principal razón por el cual es "apreciada" la mano de obra latina nikkei , pero no hay que olvidar que estos casi 270.000 trabajadores que están activos en este tipo de industrias y actividades, ocupan apenas el 0.4% del total de la población laboral japonesa que es de 63 millones. Aun tomando el sector manufacturero donde trabajan un poco más 11 millones es del 2.4%. Por eso, decir que son "indispensables" no necesariamente es una valoración muy correcta, pues son "necesarios y convenientes" hasta que las empresas lo consideren así o hasta que transfieran sus fábricas al exterior o tengan que cerrar por falta de competitividad.

Los trabajadores nikkei ganan un promedio de 300.000 yenes los hombres y 150.000 yenes la mujeres, en valores promedio. Si trabajan en pareja, el salario de la familia es una cifra nada despreciable (casi 4.500 dólares mensual), pero el problema es que, generalmente, no gozan de bonificaciones (aguinaldo, anual ni semestral) ni premios ni asignaciones por años de servicio (ninguno de estos pagos está estipulado por ley), razón por la cual aunque tuviere más de 10 años de servicio en una misma empresa no suelen cobrar ningún complemento al dejar el empleo1 . El otro problema es que muchas de las contratistas no pagan correctamente la seguridad social, pues en un contrato normal tanto el empleador como el empleado, en partes iguales, debe asumir los costos de la jubilación y el seguro de salud (seguro médico). Según señalan varios estudios, el promedio de afiliación a la seguridad social es del 20%, dependiendo de la región y la actividad. En cuanto al seguro médico, muchos, del 40 al 50%, no tienen otra alternativa que afiliarse como "autónomos" al seguro nacional de salud (kokumin kenko hoken ). Y se podría decir que hay un 30% que no tiene ninguna cobertura médica pública para hacer frente a una enfermedad o lesión2 . Y sobre la jubilación, algunos, también en calidad de autónomos, están aportando a la jubilación nacional (kokumin nenkin), pero como no están en la seguridad social correspondiente se podría decir que casi el 70% no está aportando y que a la larga este grupo de trabajadores nikkei no tendría derecho a cobrar ninguna pension3 . Esta pésima situación se ha dado por problemas estructurales del sistema y por el tipo de contratación laboral, pero también por la evasión provocada por los mismos trabajadores extranjeros que prefieren evitar las cargas sociales e incrementar el "efectivo en mano".

A mediano y largo plazo es un tema que va a afectar directamente la vida de este colectivo pues no es fácil encontrar una solución, pero, es mucho más preocupante si van a llegar o no a los 60 años de edad, con buena salud y con trabajo, pues las posibilidades de que puedan mantener el actual nivel salarial es casi nulo.

Los expertos preven que en el sector manufacturero, en de la salud y muchos de los servicios van a seguir siendo automatizados y mecanizados con la introducción de robots de nuevas generaciones que permitirían cubrir o suplir los trabajos duros, pesados e incluso los que requieren cierta habilidad en sus movimientos (la asistencia a los ancianos internados o discapacitados, etc.)4 . Esto es un indicador de lo difícil que va a ser mantener el actual empleo y mucho más difícil buscar otros nuevos, pues las limitaciones en el manejo del idioma dificulta su ubicación en el sector servicios donde sí puede haber un poco más de trabajo.

La transición de Japón y el esfuerzo de los extranjeros en integrarse más en el sistema

A pesar de que el mercado laboral se encuentra regulado para proteger a los trabajadores eso no significa que, como sucede en muchos países, los diversos mecanismos legales y administrativos funcionen adecuadamente, sea por las imperfecciones que tiene el sistema, las costumbres arraigadas en las empresas y en la misma sociedad, y en la conciencia no suficientemente madura de los trabajadores en exigir el cumplimiento de sus derechos. Con tan solo mencionar que se consume apenas el 47% de los descansos pagos -las llamadas "yukyu kyuka" - es un dato muy ilustrativo. Significa que los japoneses, aun teniendo el derecho de tomar estas licencias, al año no lo pueden o no logran consumir la totalidad de los días asignados por ley (de 10 a 20 días anual, según la antiguedad). Esta situación es mucho más patétic o en las pequeñas y medianas empresas y desde luego cuando trabajan por agencia o contratos temporales, ámbito donde están la mayoría de los extranjeros. En la licencia por crianza (ikuji kyuka ), si bien las mujeres con contrato fijo el uso de las mismas es del 88%, en los hombres o sea como padre de ese menor es de apenas el 1%. No existen estadísticas de cómo se está aplicando este derecho en los empleados eventuales y los extranjeros, pero es de suponer que es mínimo.

Otra situación injusta que se da en los extranjeros es la falta de acceso a los cursos de capacitación y a las promociones y ascensos, en gran parte por las limitaciones de comprensión del idioma japonés, pero también por falta de interés de los empleadores en capitalizar un poco más esta mano de obra. Si bien es cierto que algunos nikkei que tienen un buen nivel de japonés han logrado cargos intermedios como jefe de sección en las fábricas, otros han aprobado los exámenes de manejo de equipos y maquinarias, aunque estos casos son excepcionales.

Las empresas suelen ven a los extranjeros de baja calificación como simple mano de obra de ajuste y es esa la razón de tenerlos de manera indirecta y con contratos cortos. A pesar de que hay firmas y empleadores que dispensan un trato cordial a estos trabajadores, también hay que tener en cuenta que muchas no poseen la suficiente productividad para subsistir en este mundo tan competitivo, por lo que la presencia de esta mano de obra puede estar obstruyendo los cambios necesarios que estas firmas deben realizar para sobrevivir.

De todos modos, a diferencia de décadas atrás, en este Japón es cada vez menos la gente que puede tener un empleo estable y cuasi vitalicio. Solo los empleados públicos y de las grandes empresas y bancos sean, tal vez, los únicos que tengan garantizado una cobertura atractiva por prestar lealtad y desempeño a su empleador. En las pequeñas y medianas, aunque deseasen ofrecer un mejor trato a sus empleados, la competencia, la flexibilidad laboral y las desregulaciones del mercado laboral han promovido los contratos eventuales y por ende los cuasi despidos o "despidos por finalización de contrato", abundan por doquier.

Los inmigrantes latinos nikkei que hoy están en Japón son conscientes del esfuerzo que deben realizar para sostenerse dentro de este mercado laboral endeble; pues, al fin y al cabo, como inmigrantes de la primera generación saben que el "derecho de piso" en esta etapa es duro. Sin embargo, a pesar de que desde los '90 ha existido un sistema de información y orientación de los entes públicos para ayudar y asistir a los extranjeros, en éstos todavía es insuficiente la toma de conciencia en temas como la pensión, educación de los hijos, etc., por lo que es necesario que, por ejemplo, la Oficina de Seguridad Social y la Inspectoría de Trabajo haga un control más riguroso de las contratistas en el cumplimiento de los seguros de salud, jubilación y siniestros laborales. Paralelamente, es necesario que los mismos trabajadores asuman los costos de la seguridad social y no promuevan la evasión de sus empleadores y sigan en "negro". El otro problema social es la educación de los hijos que al no estar en el marco legal de la obligatoriedad, el Estado japonés ha evadido su responsabilidad en asignar recursos y facilidades para que estos menores estén debidamente escolarizados. De la misma manera, es necesario ofrecer un sistema más adecuado de aprendizaje del japonés de los adultos para facilitar su integración social, pues los cursillos dictados por las Asociaciones de Intercambio Internacional y asociaciones civiles (ONGs) son insuficientes y muy descoordinados entre sí. Una alternativa sería asignar subsidios públicos a las empresas y contratistas para facilitar estos cursos prácticos en las fábricas y que esas constancias sirvan para renovar el visado correspondiente. Las empresas tendrían que asumir esta responsabilidad social (RSE-responsabilidad social empresaria) y los trabajadores, la obligación de asistir y aprobarlos.

Ya es hora de que el gobierno japonés regule de manera coordinada la parte migratoria de los extranjeros con el cumplimiento de la seguridad social, el pago de impuestos y la educación de los hijos. De esta manera, se podrá proteger mejor a los trabajadores y prevenir los abusos e incumplimientos de los empleadores. En realidad, dejando el tema migratorio, todo esto también debería ser aplicado a los mismos japoneses para prevenir la evasión de estos pagos.
Es necesario demostrar a la sociedad local que los extranjeros están asumiendo los costos inherentes a la integración social.

Y el Estado japonés, ya es hora que asuma la situación de los extranjeros en este mercado laboral poque hasta ahora no han querido verlo o han evitado verlo.

Notas:
1. Hasta aproximadamente el año 1993, no era inusual encontrar trabajadores nikkei que ganasen más de 400.000 yenes por mes. En algunos trabajos llegaron a pagar cerca de 600.000. Sin embargo, en casi ningún caso se pudo observar el pago de la asignación por años de servicio (taishokukin ).

2. En el estudio sobre extranjeros realizado por el municipio de Hamamatsu-Prefectura de Shizuoka se puede constatar lo que se ha señalado hasta ahora sobre estos inmigrantes y su situación actual. En el reporte publicado por la Universidad de Arte y Cultura de Shizuoka presentado el pasado mes de marzo de 2008 se puede encontrar varios escritos de académicos y especialistas en la materia.

3. El seguro social (shakai hoken ) que contempla el seguro médico (8.2%) y el aporte jubilatorio(15.3%) debe ser pagado en partes iguales por el empleador y el empleado. La empresa debe deducir del salario del trabajador la parte correspondiente y pagar al fisco. El seguro de desempleo es de casi el 2% del salario, pero un poco más del 60% de este valor debe ser asumido por el empleador. Y en cuando al seguro contra siniestros laborales es del 0.45% (la construcción es del 0.6%) y debe ser asumido íntegramente por la empresa. Para el trabajador, casi un 13% del salario es descontado en concepto de la seguridad social y el empleador debe asumir un 15% de ese salario; esto es sin incluir la parte tributaria. Sean trabajadores fijos o temporales deben aportar, salvo los eventuales a tiempo parcial que tengan menos de 30 horas semanales.
Detalles ver - http://www.ideamatsu.com/seguridadsocial/seguridadsocial-indice.htm

4. Según un estudio realizado por una Fundación del Ministerio de Economía e Industria de Japón, para el año 2025, los robots de última generación podrían o estarían en capacidad de reemplazar o suplir el equivalente a 3.5 millones de empleos, por lo que implicaría el 80% del faltante que se prevee. Se dice que 1.4 millón de puestos del sector servicios y demás tareas del sector agrícola y de la salud serían suplidos por estos robot, lo que cubriría el 26% de la demanda laboral de los agricultores, el 37% de la atención a personas de edad y discapacitados y el 20% del personal de enfermería. En estos cálculos no incluye el sector manufacturero que de hecho el uso de los robot está ampliamente difundido y aumenta a un ritmo vertiginoso. http://www.tepia.jp

© 2008 Alberto J. Matsumoto

Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.