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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

La enseñanza del idioma japonés en las comunidades nikkei de Sudamérica y el idioma español de los hijos de "dekasegui" radicados en Japón

Según lo que publica la JAPAN FOUNDATION, en el mundo hay cerca de 3 millones de personas que estudian el idioma japonés1, aunque en América Latina que ha sido un destino importante de los inmigrantes japoneses se contabiliza apenas unos 40.000 cursantes ocupando solo el 1.2% del total. En Brasil donde residen 1.3 millones de nikkei o sea inmigrantes japoneses y sus descendientes, los datos indican que hay unos 21.000 cursantes, en México 6.000, en Argentina cerca de 5.000, en Paraguay un poco más de 3.000, en Perú menos de 3.000 y en Bolivia unos 600, donde del 30 al 40% ya son alumnos no descendientes que tienen un interés particular y preciso en aprender el japonés.

Esta investigación señala que los países de Asia como Corea del Sur, China y Taiwán, ocupan el 60% del total de los cursantes del mundo, el 40% de los establecimientos de enseñanza de japonés y el 50% de los maestros o instructores de este idioma; como también indica que el 60%, unos 1.7 millón de alumnos, está estudiando el japonés dentro de los programas de estudio de las escuelas de la primaria y la secundaria de sus países, el 25% en las universidades y establecimientos superiores y solo el 15% en academias privadas de la comunidad japonesa.

Si bien en América Latina, por ejemplo en México existe el Liceo de México y en la Argentina el Nichia Gakuin-Instituto Privado Argentino-Japonés, en ambos casos se trata de escuelas privadas formales del sistema educativo local y que son bilingue en la enseñanza del japonés y el castellano, pero en su gran mayoría las clases de idioma japonés se dan a través de escuelas privadas. Además, las motivaciones de aprender el japonés en los nikkei están más en conocer la cultura japonesa, mejorar la comunicación con sus padres y abuelos japoneses, o acceder a becas para estudiar en el Japón, etc, mientras que los cursantes de los países asiáticos, principalmente los que estudian en Universidades, están las de mejorar sus posibilidades de búsqueda de trabajo, la de hacer un posgrado en Japón2, o estudiar más profundamente la política, la economía y la sociedad japonesa, etc.

Esta diferencia en la prioridades se da porque los descendientes de japoneses estudian el idioma de sus ancestros como una forma de mantener sus lazos culturales y étnicos con el Japón, pues el japonés es la lengua comunicacional heredada por sus padres o abuelos. Aun hoy, ya no tanto como antes pero en muchas de las familias nikkei se sigue, de alguna manera, con este pensamiento, aunque gracias al aporte de la JICA-Agencia de Cooperación Internacional de Japón y otras instituciones que han desarrollado textos de aprendizaje del japonés más prácticos y más comprensibles están despertando el interés por otras cuestiones más amplias3.

Teniendo en cuenta que la historia de los inmigrantes japoneses tiene en muchos países más de 100 años (en el caso del Paraguay se ha cumplido hace muy poco los 70 años), por lo que una porción importante de sus descendientes están en la tercera o cuarta generación o tal vez más, y dentro de este proceso de cambio generacional el porcentaje de los que se casan con parejas de otras nacionaliddes es cada vez más elevado, todo esto hace que el sentido que puede tener el aprendizaje del idioma japonés y su valor cultural no sea tan prioritario como antes y que muchos padres presten más atención a que sus hijos estudien el inglés para mejorar las alternativas de trabajo y desarrollo profesional a futuro.

En contrapartida se observan algunas colonias japonesas de países como el Paraguay que priorizan o han priorizado en demasía el idioma japonés provocando que sus hijos tengan dificultades en el aprendizaje en la lengua materna, el castellano, y por ende no facilitando el acceso a las mejores escuelas de la secundaria o a universidades de prestigio local. Y los que se asentaron en las ciudades y se dedicaron a profesiones como la tintorería, comercio o empleos administrativos de cierta especialidad, ya desde los primeros japoneses inmigrantes issei hicieron grandes esfuerzos en mejorar su nivel de comunicación en castellano, sea por las necesidades de su trabajo como para educar a sus hijos en ese ámbito social. Desde la segunda generación si bien siguieron estudiando el japonés en las escuelas de la colectividad dentro de un esquema poco coordinado en sus contenidos y programas de estudio, el castellano fue el idioma de comunicación cotidiana dentro de la familia para transformarse plenamente en nativos.

Por otra parte, los no descendientes de japoneses que optaron y optan por estudiar el japonés por algún interés particular como la comprensión de los "manga y anime" o realizar actividades artísticas en el Japón, etc, salvo excepciones, tampoco lo hacen para vivir, sobrevivir o mejorar el perfil profesional. Esto está un poco comprobado por lo que reportan las empresas japoneses que operan en el exterior y en el flujo de comercio exterior del Japón con los países de América Latina4. Estas empresas señalan que en sus actividades de producción local y comercialización sienten la falta de técnicos, profesionales y personal gerencial bilingue a costos adecuados, aunque sobre esta situación no se puede negar que muchas veces no supieron aprovechar bien a los profesionales nikkei ni han sabido promoverlos oportunamente a personal jerárquico o directivo de las mismas. Hubo muchos nikkei que en diferentes ocasiones se han insertado laboralmente en estas empresas, pero salvo pequeñas excepciones, no se ha dado como en las empresas americanas y europeas una verdadera promoción profesional acorde a sus aptitudes. Tampoco se puede desconocer que estos nikkei no supieron hacer valer suficientemente su "valor agregado" en estas firmas.

En los últimos años muchos países de la región latinoamericana están registrando elevadas tasas de crecimiento que están permitiendo aliviar en alguna medida los altos índices de desempleo y pobreza, pero la diferencia de ingreso per cápita con Japón es en muchos casos más de 10 veces y si tomamos el índice de desigualdad Gini podemos apreciar que el 20% del estrato de mayores ingresos posee en el caso de Paraguay y Brasil más del 58% de la renta del país, y en el caso de la Argentina el 51%5. La distribución de ingresos de esta región sigue siendo una de las más desiguales del mundo.

Lo mismo ocurre con el alfabetismo. Las estadísticas del Banco Mundial y la UNESCO muestran un índice de más del 90% para la región, pero por ejemplo, la tasa de repetición en las escuelas de la primaria de Brasil llega al 20%, en Perú 9%, en Paraguay 7% y en la Argentina 6%; e incluso, a pesar de que el 80% logra su ingreso a la secundaria (en el caso de Paraguay es del 67%), de este total solo se graduan del 60 al 70%. Y en cuanto al acceso a estudios universitarios, en Brasil solo el 24%, en Paraguay el 33% y en la Argentina el 65%, pero los que se graduan, en cualesquiera de los casos, es aproximadamente del 20 al 30% de los ingresantes.

Dentro de este contexto social y educativo estructural y la crisis económica y recesión de fines de los ochenta comienza el fenómeno "dekasegi" (Significa: "Trabajar temporalmente en el Japón para ahorrar dinero") de los japoneses y sus descendientes de segunda y tercera generación (nisei y sansei) de Sudamérica. Esta corriente migratoria se ha mantenido estos dos decenios y como lo señalan muchos expertos casi el 60% de la fuerza laboral nikkei ha venido en algún momento a trabajar al Japón y cerca del 20% de la población nikkei de los países de origen se está instalando de manera casi definitiva en este país6; pues de ser "dekasegi" se están transformando en "inmigrantes" (en japonés se dice: "imin"). Paralelamente, la precariedad laboral y la falta de proyección de sus vidas ha provocado problemas muy complejos en la educación de sus hijos, agravados por la falta de una política oficial de integración en el sistema educativo japonés y de adaptación de los mismos niños latinos en estas escuelas. En algunas ciudades de alta concentración de extranjeros (en su mayoría latinos) se ha visto que del 20 al 40% de los niños y adolescentes brasileños de la primaria y la secundaria básica están en una situación de no concurrencia a las escuelas y casi el 80% siquiera ingresan a la secundaria superior o bachillerato7. Dentro de este contexto social-familiar se hace bastante difícil siquiera mantener como medio de comunicación el idioma materno de sus padres, el español o el portugués, y mucho más el de asumir que el aprendizaje del idioma japonés es de vital importancia, por obvias razones, para vivir y crecer en el Japón.

No hay que olvidar que los trabajadores nikkei que se están instalando como inmigrantes en Japón son latinos, son de origen peruano, brasileño, etc. Muchos son descendientes de tercera generación mestizados con nativos de otras nacionalidades e incluso sus cónyuges, en muchos casos, suelen ser no nikkei. Para este colectivo la lengua materna es el castellano (o el portugués) y son culturalmente latinoamericanos. Ahora, como migrantes en el Japón tienen que asumir que el primer idioma es el japonés.

Si sus hijos no se educan y no se capacitan en el sistema educativo japonés se alejan cada vez más de la posibilidad de integrarse a la sociedad japonesa y se hace mucho más remota la posibilidad de acceder a la educación superior y luego ubicarse en empresas que puedan ofrecer un futuro mejor.

Suena paradójico, pero para los nikkei latinoamericanos que viven en el Japón el castellano es el idioma heredado por su nacionalidad y origen cultural y social, pero sus hijos, nacidos allí o en el Japón y que ahora viven en este país, el idioma japonés es el idioma que les va a permitir vivir, comunicarse, estudiar y progresar. No es que tengan que elegir uno u otro, o llevar las dos a la vez, sino que de la misma manera que en un momento dado los inmigrantes japoneses asumieron que el idioma del país donde habían emigrado era el idioma de la supervivencia y del desarrollo de sus hijos, hoy, los nikkei y no nikkei latinos y principalmente sus hijos tienen la responsabilidad de adoptar el idioma japonés como primer idioma. Si los padres desean complementarlo con el castellano o el portugués ya eso depende del esfuerzo conjunto de estas familias y de la comunidad en su conjunto pero no de la sociedad ni del gobierno japonés.

Notas:

1. Web de la JAPAN FOUNDATION http://www.jpf.go.jp/j/japan_j/oversea/survey.html
Según el estudio realizado por la fundación en el 2006 sobre la Enseñanza del Idioma Japonés en el Exterior (126 países y 7 regiones) se pudo constatar que son cerca de 3 millones los que estudian el japonés y que 44.000 maestros enseñan en 13.639 establecimientos educativos. Primero está Corea del Sur con 910.000 cursantes que implica casi el 30% del total, luego China con 680.000 (23%), tercero Australia con 360.000 (12.3%), cuarto Indonesia con 270.000 y en quinto lugar Taiwán con 200.000 alumnos.

2. Según datos del 2006 en Japón hay unos 120.000 estudiantes extranjeros, algunos becados y la mayoría por propia cuenta, en las universidades. El 92.7% viene de los países asiáticos (63% de China, 13.5% de Corea del Sur, 3.6% de Taiwán) y solo 1088 universitarios o graduados, menos del 1%, vienen de América Latina.

3. Centro de Enseñanza del Japonés como Lengua Heredada http://www.jadesas.or.jp/nihongo/index.html
La Asociación de Japoneses y sus Descendientes en el Exterior-Kaigai Nikkeijin Kyokai, a través de este CENTRO ofrece textos y material didáctico para la enseñanza del japonés a niños y adultos, como el "JICA kodomo nihongo kyositsu", "Chunambei seijin nihongo kyoshitsu", como así también para niños nikkei de América Latina y los que están en Japón (Ej:"Nihongo Doremi", "Nihongo Jump").

4. Según datos del 2006 de JETRO y de la Japan Institute for Overseas Investment las exportaciones de Japón superan los 650.000 millones de dólares y ocupa el 4.5% del total mundial; y las importaciones unos 580.000 millones de dólares (5.5% del total). Las exportaciones a China, a los países de la ASEAN-10, a Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong ocupan la mitad del total exportado. Y las ventas a los países de América Latina son por unos 25.000 millones de dólares en exportaciones y 16.000 millones en importaciones, lo que implica un poco más del 4% del total de las transacciones que Japón tiene con el mundo. Y en cuanto a las inversiones externas de Japón, según datos del mismo año, oscilan los 50.000 millones de dólares y ocupa el 9º lugar en el mundo y ha superado el récord histórico. Las inversiones se concentran en los países asiáticos (unos 20.000 millones U$S) donde el 40% es en el sector manufacturero y últimamente se observa un incremento importante en el sector servicios (finanzas, seguros, inmobiliario, etc). A fin de incrementar la competitividad a nivel global además de fortalecer los centros de producción en el exterior ha fusionado firmas para ampliar las redes de comercialización y de logística. Las inversiones a China están bajando, pero a la India, Vietnam, Rusia y Brasil están aumentando (América Latina está ocupando el 17% del total). En el mundo están operando unas 16.000 firmas japoneses que están instaladas en diversos países, unos 9.000 en Asia, 3.000 en América del Norte y unas 800 en Centro y Sudamérica (5% del total).

5. Según el índice GINI la distribución de los ingresos en el Japón registra un 32% y el ingreso per cápita anual está en los 37.000 dólares (En América Latina, Chile registra casi 9.000 dólares, Brasil y Argentina con aproximadamente 5.500 dólares, Perú con 3.300 dólares y Paraguay y Bolivia con 1.200 dólares).

6. La población latina en Japón es de unos 310.000 brasileños, 58.000 peruanos, 6.000 bolivianos, 4.000 argentinos, etc. y aunque todavía muchos van y vienen se puede decir que muchas familias se están asentando de manera bastante definitiva en este país.

7. Según el reporte anual de la Asamblea de Ciudades de Alta Concentración de Extranjeros, la tasa de abandono escolar o de no escolarización depende de cada ciudad o pueblo y lo que más dificulta su medición es que muchos no tienen registrado su cambio de domicilio.

© 2008 Alberto J. Matsumoto

Sobre esta serie

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.