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COPANI & KNT (2007)

Chile y la emigración japonesa - Parte 2

Parte 1 >> 

La sui generis colonia japonesa en Chile

El calificativo de "colonia japonesa en Chile" no pasa de ser un aforismo que no encaja con la realidad chilena. En Chile nunca hubo ni ha habido una "colonia japonesa" como se entiende en Perú, Brasil, México o en cualquier país donde hubo emigraciones oficiales. Las posibilidades de vida que encontraron nuestros emigrantes no dieron cabida a la formación de un conglomerado "a la japonesa" que pudiera alcanzar cohesión y permanencia. Lo que más se acercó a este concepto fue lo logrado por pequeños grupos de dos o tres familias que giraron en torno a una versión cercana a la del "hermano mayor" y contaron con algunas relaciones a la distancia. Los más, se constituyeron en unidades que se vieron forzados a urdir sus propias formas de vida, relacionándose apenas con los locales que les tocaba en suerte tener cerca. Con el correr de los días, de los meses y de los años; fueron superando los miedos y las carencias que les dejaba la ausencia del colectivismo ancestral y lograron sus propios espacios de corte personal donde todos los ordenamientos, deberes y decisiones recaían en si mismo.

Bajo estas condicionantes nació el "japonés chileno", el que dejó de lado parte de lo que traía y asimiló parte de la cultura encontrada.

De ahí que no podemos asignarle un lugar o una fecha de llegada a una presunta "colonia japonesa" porque aquí sólo llegaron "colonos japoneses" en distintas fechas, en distintos lugares y con distintas motivaciones. Sólo estadísticamente, juntando artificialmente cifras, podemos hablar de una colonia que no tiene validez real. De ahí también, que se haya hecho tan difícil formar y mantener agrupaciones japonesas en las ciudades mayores porque cada cual tuvo que centrar su existencia alrededor de lo suyo, sin poder dejarle tiempo a actividades colectivistas que ya habían perdido sus urgencias originales.

El matrimonio y la familia

Los primeros emigrantes japoneses radicados en Chile fueron hombres solos. Sobre el 50% eran menores de 23 años. Debieron pasar más de 10 años para que ingresaran las primero 5 mujeres japonesas. Para 1940 la diferencia numérica entre sexos no era tan marcada pero igualmente, por cada mujer había tres hombres. Esta fue la primera limitante para poder concretar hogares con marido y esposa japonesa. La segunda limitante, fue la mezquina realidad a la que se enfrentaban, aun cuando la mayoría luchó denodadamente por cambiarle curso. De hecho, el promedio de espera para hacer realidad el sueño de la mujer japonesa fue de 10 años (entre su salida de Japón y el momento en que deciden formar una familia en ultramar). Pero, no lograron reunir los recursos necesarios para ir a Japón y tomar una esposa ni tampoco, encargarla desde Chile. (Esto explica por qué las viudas japonesas tuvieron tanta aceptación).

El imperio del llamado ancestral de preservar la familia (apellido) hizo que a la larga, los matrimonios mixtos (con mujer chilena) proliferaran y se impusieran a pesar de: a) las profundas dificultades comunicaciones al interior de la pareja, b) las enormes diferencias de usos y costumbres, c) el débil o nulo respaldo de un ambiente japonés cercano, d) la dura sensación de aislamiento geográfico y humano que pesaba sobre el esposo y padre; e) la idiosincrasia de la mujer chilena que defendía su realidad local y sus modos de vida.

De estos matrimonios mixtos nacieron la mayoría de los 'nikkei ' (descendientes de japoneses emigrantes) que se vieron fuertemente influenciados por el ambiente local que los rodeaba a toda hora. Este enorme peso de la cultura local contribuyó a diluir con mayor efectividad el legado cultural japonés dejado sólo en las manos de un padre que: a) respetaba las decisiones tomadas por la esposa dentro del hogar y b) se ausentaba demasiado tiempo por un trabajo sin término. En una pequeña encuesta realizada en 1998, se pudo aproximar que: si el padre traía una cultura japonesa equivalente al 100%, los 'nisei ' (hijos) la perdieron por sobre el 50% y que la generación 'sansei ' (nietos) eleva esta perdida por más allá del 75%. (De hecho, ningún hijo de matrimonio mixto aprendió el idioma japonés dentro del hogar). En cambio, los inmigrantes que casaron con mujer japonesa crearon condiciones ambientales internas que privilegiaron la cultura japonesa. Pero, igualmente el medio ambiente fue socavando sus logros a medida que se ampliaba el círculo de relaciones de los hijos más allá del hogar.

Dentro de estas familias nikkei formadas en tierra chilena se pueden destacar dos particularidades. La primera es que ante una realidad material que entregaba sólo productos limitados, la prioridad de vida de la pareja fue la educación de los hijos como la única herencia que recibirían de los padres. La segunda, corresponde a la resignación del padre por no poder transmitir su cultura y volver con la familia a Japón. (¡Si van a vivir en Chile que sean chilenos!).

La decada del cuarenta y la segunda guerra mundial

Hasta 1941 la Segunda Guerra Mundial sólo fue un conflicto bélico propio de Europa, casi ajeno a la realidad chilena. Pero todo cambió bruscamente después del ataque a Pearl Harbor y la declaración de guerra de Estados Unidos a Japón (07 y 08 dic./41 respectivamente). Las listas negras y medidas persecutorias que se habían montado en secreto antes de estos hechos; se ponen en marcha contra personas y bienes. Los grandes afectados son los colonos alemanes y japoneses que comienzan sufriendo acosos y tendenciosas campañas de radio y prensa. A pesar de ello, el grueso de la población sigue compartiendo con estos presuntos "enemigos".

Acorde a los mezquinos intereses de guerra, los japoneses terminan siendo víctimas de: a) Expulsión de las familias radicadas en los centros mineros regentados por norteamericanos e ingleses, permitiéndoseles llevar sólo una maleta con bienes personales (a partir del 09/12/41), b) Relegación de 74 japoneses a partir de enero del 43, después que un Chile presionado rompe relaciones con el Eje. (Estas relegaciones tienen una duración de seis meses a dos años y medio), c) Deportación a Japón de 78 japoneses entre forzados y voluntarios (septiembre/43). La aplicación de estas medidas significaron que más del 20% de la población japonesa fuera víctima directa de esta insania belicista. También se ejecutaron algunas requisiciones de bienes, siendo la más significativa la incautación y posterior expropiación sin retribución del fundo Andalién de Concepción que terminaría en manos de la Universidad de Concepción.

Los demás japoneses residentes continuaron viviendo sus anónimas vidas personales sufriendo las vicisitudes propias de cualquier otro poblador chileno. Paralelo a ello, un pequeño grupo buscó maneras de apoyo para los caídos en desgracia, dando forma a lo que se llamó "Hacienda Caupolicán". El manejo de esta hacienda que desafortunadamente sólo perduró por dos años y medio, se constituye en la única experiencia llevada a cabo en Chile donde podría haber identificación con la orgánica del colectivismo japonés.

Los 'Nikkei ' chilenos de post guerra

La reanudación de las relaciones diplomáticas con Japón en 1952 encuentra a los japoneses residentes empeñados en volver a normalizar sus vidas. Con la década del 60 el despegue japonés comenzaba a anunciarse en Chile con capitales japoneses que invierten en la minería, el comercio, la pesca, la banca y a la actividad forestal. El censo de 1960 registra cerca de 500 'Issei ' aun cundo no todos son residentes definitivos. En 1992 se hace un especial esfuerzo por recoger los antecedentes bases de los 'nikkei ' chilenos desperdigados a lo largo del territorio. Con una cobertura cercana al 80% se censan 1.614 'nikkei ' . Su número total se termina estimando sobre 2.000. En 1999 la Embajada Japonesa en Chile informa que 402 'issei' tienen residencia permanente. Este dato hace referencia casi en su totalidad, a los nuevos colonos japoneses que reemplazan a los viejos colonos de pre-guerra que tan silenciosamente como vivieron, han ido reclamando un lugar en el fondo de esta tierra adoptiva. En igual año, una encuesta aplicada a una muestra de 60 hogares 'nikkei ' de la zona norte y centro, establece que a lo menos en el 88% de estos matrimonios, uno de sus componentes es chileno neto. Las relaciones que estos adultos tienen con otros 'nikkei ' sólo alcanza a un 30% y los hijos de estos (generación 'sansei ') las limitan a un 13%.

En cuanto a su ubicación social y laboral que alcanzan las generaciones de 'nikkei ' chilenos, estarían en plena concordancia con aquella prioritaria preocupación que le dieron sus padres inmigrantes a la Educación.

Sus hijos, los 'nisei ' (entre los años 50 y 70 m/m), no sólo superaron porcentualmente el estándar nacional de llegada a la educación profesionalizante del egresado de enseñanza media chilena sino también, de salir de ella con un título. Así, lograron ubicarse en una amplia gama de trabajos avalados por sus certificaciones profesionales y capacidades personales. Dentro de esta generación, sólo un aproximado 2% debe mantenerse dentro de ocupaciones elementales. Otra minoría continúa abocada a llevar adelante la heredad paterna.

Los nietos o 'sanse i' (entre los años 70 y 90 m/m), muestra un nuevo avance en lo educacional y en su inserción social. (A este contingente se están agregando los 'nisei ' de los emigrantes de post guerra). Difícilmente puede encontrarse un 'nikkei ' con menos de 12 años de estudio regular. Aumenta el número de profesionales formados en la educación superior como también los que se forman en carreras altamente cotizadas (especialmente ingenierías). Estimativamente, las carreras profesionales están en los proyectos de vida de todos los adolescentes y sobre el 75% de los jóvenes mayores de 20 años, estudian carreras de nivel superior. Tras los títulos académicos surge una significativa minoría de exitosos profesionales independientes, funcionarios de alto nivel en entidades públicas y privadas y profesionales que triunfan en el extranjero por sus positivas cotizaciones. Con esta generación desaparecen los seguidores de las labores originales de los primeros emigrantes. (Esta realidad justifica en buena parte la escasa cobertura que tuvo en Chile el llamado a 'dekasegi ' hecho por Japón en los años 80).

Conclusiones

Creemos que la historia de la colonización japonesa en Chile debiera ser similar a aquellas otras historias colonialistas japonesas que sin ningún apoyo oficial se dieron en otros países latinoamericanos. Desafortunadamente, demasiadas de estas historias siguen ajenas al conocimiento y a la difusión masiva. Hermosas odiseas de valor, de nobleza, de sacrificio y de perseverancia permanecen olvidadas. En la actualidad, pareciera ser que lo recogido por Chile, se constituye en los únicos eslabones visibles de esta cadena de individualidades japonesas que en algún día del siglo pasado se atrevieron a saltar el océano para hacer siembras en un desconocido terruño latinoamericano. Siembras que fueron fértiles. Cosechas que hoy están vigentes en el seno de sus respectivas sociedades.

FUENTES:

Encyclopedia of Japanese Descendants in the Americas . Walnut Creek, California: AltaMira Press, 2002.

"Japoneses Chilenos", Primer Mitad del Siglo XX, Ariel Takeda, Santiago de Chile, 2006.

 

La colección "Chile y la inmigración japonesa " en Nikkei Album fue desarrollada en base a este artículo.

Por Centro de Documentación Virtual Nikkei-Chile.

 

© 2008 Ariel Takeda

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Sobre esta serie

Esta es una serie de informes y reportes de la Convención Conjunta de la COPANI (Convención Panamericana Nikkei) y la KNK (Kaigai Nikkeijin Taikai) realizada entre los días 18 al 21 de julio en San Pablo, Brazil.