Dirigirse al campo de concentración con la gente de la Isla Terminal (Inglés)

Transcripciones disponibles en los siguientes idiomas:

(Inglés) Lo otro fue que nos dirigimos al campo de concentración junto con la gente de la Isla Terminal, quienes se encontraban entre los primeros grupos de familias que iban a ir, porque habían sido expulsados de la Isla Terminal. Se nombraban los diferentes bloques a donde uno iba a vivir al momento de su llegada: bloque 1, 2, 3, 4. Nosotros estábamos en el Bloque 10 de 36 bloques. Así que, en ese grupo, nosotros estábamos por la entrada. Entre los Bloques 9 al Bloque 11 se encontraba la gente de la Isla Terminal. La razón por la que fuimos con ellos era porque mi madre tenía algunos amigos de la Isla Terminal. Supongo que algunos de ellos eran de su obra misionera. Pero los de la Isla Terminal (risas) es una cultura diferente al resto de la comunidad de los issei. Realmente, era una comunidad aislada del resto de Los Ángeles. Ellos tenían su propia cultura [y] hablaban bastante japonés. Todos tenían nombres japoneses.

Una de las cosas sorprendentes es que cuando me encontré con estas personas fuera de los campos de concentración, muchos de ellos tenían nombres americanos. Les pregunté “¿Qué pasó con todos sus nombres japoneses (risas)?” Tenían nombres americanos y no pude reconocerlos. Supongo que ellos pensaron que era más adecuado tener un nombre americano que uno japonés. No todos ellos, pero muchos sí lo tenían, lo que era raro. Pero cuando llegamos la primera vez al campo de concentración, no nos llevábamos bien. Teníamos muchos conflictos.

E*: ¿Por qué crees que fue eso o de qué trataban esos conflictos?

Ellos habían formado un grupo muy unido y nosotros éramos unos extraños. Estos pequeños niños nos insultaban; nos llamaban namai ki, que significa que uno estorba o algo peor. Y eso era porque no hablábamos japonés. Y no solo por eso, sino porque hablábamos inglés y, además, porque no lo hablábamos con acento. Hablábamos el inglés muy bien y eso lo convertía a uno en un namai ki. (risas) Ellos solo eran niños pequeños. Pero después de un tiempo nos llevamos bien. Parte de eso fue porque éramos unos extraños.

El segundo hermano mayor, Sohei, se llevaba muy bien con ellos e hizo buenos amigos. Él se convirtió en lo que ahora conocemos como “programa nocturno de televisión” porque contaba historias. Después de la cena, una multitud de niños venían y decían: “¡Cuéntanos una historia! ¡Cuéntanos una historia!” y él respondía: “Está bien.” Él adoraba contar historias y era un gran narrador, porque realmente sabía cómo hacerlo. Como era una representación, uno realmente tenía que captar la atención de los niños, quienes lo escuchaban atentamente. Él contaba la historia de Jean Valjean, de [la novela de Víctor Hugo] “Los Miserables” y ellos lo adoraban. Era una historia larga, porque la contaba por completo. Él solo decía: “Bueno, eso es todo por esta noche. Regresen a casa”. A la noche siguiente, era lo mismo: “¡Cuéntanos una historia! ¡Cuéntanos una historia!” (risas). Así fue como él se convirtió en una especie de héroe entre los niños.

*"E" indica al entrevistador (Darcie Iki).

Fecha: 12 de junio de 1998
Zona: California, EE.UU.
Interviewer: Darcie Iki, Mitchell Maki
Contributed by: Watase Media Arts Center, Japanese American National Museum

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