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Arte, memoria y paternidad. Haroldo Higa y Aldo Shiroma dialogan, reflexionan y comparten experiencias - Parte 1

Los artistas plásticos peruanos Haroldo Higa y Aldo Shiroma presentaron en Lima, a fines de 2013, las muestras “Irreversible” (Higa) y “Nostalgia de héroes” (Shiroma), pobladas por personajes de la cultura popular como Mickey Mouse y Blanca Nieves en el caso de la primera, y Goldar y el Samurái Fugitivo en el de la segunda. La infancia y los recuerdos las emparentan, pero cada una tiene su propia mirada sobre el pasado.

* * *

¿Qué los impulsó a hacer estas individuales?

Haroldo Higa (izquierda) y Aldo Shroma (derecha) son destacados artistas plásticos peruanos con una importante trayectoria, que incluye exposiciones en el Perú y otros países, así como diversos reconocimientos.

Aldo Shiroma (AS): Yo decidí hacer una revisión de momentos importantes o cosas que me han marcado. Quería revisar files antiguos, de proyectos que había realizado, y dentro de ellos estaba este trabajo de memoria, de traer cosas que habían sido sumamente importantes para mí en esta etapa infantil, afectiva, emotiva.

Haroldo Higa (HH): Yo creo que es parte natural de todas las personas revisar su pasado. Esa revisión del pasado la puedes hacer de miles de formas. En mi caso, quizá también como en el de Aldo, es ver la infancia como un escenario para poder contar algo.

¿Por qué ahora? ¿Han llegado a una etapa de sus vidas en la que hacen una parada y reflexionan sobre su pasado?

HH: Para mí mirar el pasado es una manera cotidiana de la vida.

AS: Es un ejercicio constante, ¿no?

HH: Sí. No es por nada en especial, sino que uno siempre recuerda el pasado para poder mirar hacia adelante.

AS: Creo que ha sido coincidencia. Cuando he llevado a la galería las piezas, la galerista me llama para contarme sobre tu muestra y le digo “mostro”, cómo las cosas se van dando, por coyuntura, sin preverlas.

HH: Lo interesante es que son dos muestras que miran hacia el pasado, pero también son dos muestras diferentes. Cuando las ves te das cuenta de que hay muchas maneras de enfrentar el pasado, de representarlo.

AS: Están llenas de matices diferentes, las miradas son diferentes.

HH: Eso es lo bacán. Lo bacán es que todas maneras produce un eco. Yo cuando fui a tu muestra, Aldo, fue muy divertido, porque me hizo recordar a todos los personajes que me gustaban, y también me hizo recordar mucho el trabajo que hacía yo en madera, que me gustaba mucho también. Cuando veía las piezas de Aldo decía “pucha, tengo que volver a la madera en algún momento”. Que suceda eso en el arte es bacán.

AS: A mí me ha hecho recordar, cuando he visto ahora tu muestra, que una de las primeras veces que fui a la Facultad (de Arte de la PUCP) fue a una muestra de fin de año, era el año en que tú salías…

HH: Asu mare (risas).

AS: En ese momento te parece superlejana, que es una cosa que tú no vas a llegar a poder hacer. Pero es bonito poder tenerla cerca, poder empaparte. Es lo mismo que ahora, venir a ver la muestra y ver los detalles con los que trabajas, la laboriosidad, el impacto, retroceder y ver cómo esta obra no solo está bien hecha, sino que te cuestiona muchas cosas. Tiene una mirada bien crítica, bien ácida. El Mickey Mouse no lo veo yo, siento que él me está viendo a mí. Mostro.

Aldo Shiroma

Haroldo, una vez dijiste que para ti el arte es buscar lo que no has podido hacer. ¿Qué has encontrado haciendo esta muestra?

HH: En las últimas muestras he tratado de lograr cosas que no podía. Esa era una de las premisas. Y para ello tenía que probar con recursos diferentes. Creo que todavía no he logrado nada, porque siempre siento que falta mucho por mejorar. Y eso ya tiene que ver con una cuestión de exquisitez personal, una obsesión técnica, pero de hecho son pasos que uno va dando. Es una manera de decir que uno quiere seguir adelante.

La búsqueda permanente es un estímulo.

HH: Hay varios tipos de estímulo en la vida, y uno de esos, en el arte, puede ser esta idea de resolver las cosas de manera diferente, por un lado. Y por otro lado, jugar con la formalidad de las cosas, los tamaños y todo eso, para ver qué produce.

En tu caso, Aldo, ¿qué tipo de búsqueda hay?

AS: Yo he estado más abocado al desarrollo de mis personajes como una reedición de una iconografía que trato de hacer cada vez más propia. Esta muestra lo que me permitía era no disfrazarlos, pero sí jugar mucho con su forma de ser y con estos personajes de los comics y las series de TV de esa época que tienen ya características muy definidas. Las muestras anteriores siempre iban relacionadas con momentos importantes o cosas que he querido desarrollar, a veces imposibles, como levantar el vuelo, un sueño recurrente que he tenido desde chico. Tiene mucho que ver con esta cuestión de querer ser un superhéroe, salvar el mundo. Son como visiones utópicas de adónde quieres llegar, qué es lo que quieres ser. Ese es un poco el motor que va moviendo mis exposiciones.

La capacidad de soñar es una constante en tu obra.

AS: Lo que te permite visualizar mejor el escenario es la capacidad que tienes de desapegarte por un instante de la realidad y replantearte las cosas de formas muy diferentes. En la vida cotidiana yo soy quizá demasiado realista, trato de controlar y asir todo, pero a la hora en que creo es más bien el instante en que hago todo lo contrario, y puedo permitirme desfogar y mirarlo de otra forma.

HH: Totalmente de acuerdo.

¿El arte es como un refugio?

HH: Sí, puede ser un refugio y un escape. El arte es una locura. Si fuéramos fríos, calculadores, el arte no tendría esa vida que tiene cuando lo vemos en las exposiciones. De repente hay algo que no funciona bien en nosotros (risas), precisamente eso es lo que nos hace producir. En la vida real yo también trato de ser lo más realista posible, si no mi esposa me jala de los pelos.

AS: Mi hijita también…

HH: Una hija bella. Yo tengo gemelos. El día a día es como tratar de anclarse y conectarse con la gente, con las cosas que pasan, pero cuando uno se enfrenta al arte tiene la suerte, no digo de desconectarse, pero sí de entrar en otra dimensión, y de repente de soñar con el desapego, con la posibilidad de ser nuevo, de ser otro. Son miles de vuelos. Eso es lo interesante. Felizmente, creo que hemos escogido una de las carreras más bellas que hay, aunque también una de las más jodidas (risas).

Haroldo Higa

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* Este artículo se publica gracias al convenio entre la Asociación Peruano Japonesa (APJ) y el Proyecto Discover Nikkei. Artículo publicado originalmente en la revista Kaikan Nº 81, y adaptado para Discover Nikkei.

 

© 2014 Texto: Asociación Peruano Japonesa; © Fotos: Asociación Peruano Japonesa / Oscar Chambi

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