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Los nikkei de América Latina y los nikkei latino

Las guerras y los nikkei – A 30 años de mi participación en la Guerra de Malvinas

Desde que el Japón ha iniciado oficialmente su migración externa han pasado más de 150 años, empezando por Hawai, Estados Unidos y Canadá, y luego, Perú y Brasil que tienen también un poco más de 100 años. Y en este transcurso, Japón ha tenido que sortear varias guerras, con China (1894-95), con Rusia (1904-05), con varios países del Asia por la ocupación imperial que comienza en la década del ’20 y la IIº Guerra Mundial que implicó un duro enfrentamiento con los Estados Unidos. Y en cada momento, los migrantes japoneses vivieron sus incertidumbres y penurias.

Hacia finales de los ’30, en los EE.UU, incluyendo el Estado de Hawai, vivían unos 300.000 japoneses y nikkei, pero con el inicio de la guerra unos 120.000 japoneses fueron recluídos en centros de detención del gobierno federal. Los descendientes, principalmente nissei, que ya eran en su gran mayoría norteamericanos, se ofrecieron voluntariamente para formar el Batallón 442 y pelear en el frente europeo (una de las unidades con más pérdidas humanas pero con más logros por lo que es la que más medallas ha recibido en la historia del ejército americano). Los nikkei eran conscientes de que debían pelear de manera directa (tareas de espionaje) o indirecta (en otro frente) con el país de sus padres, con el Japón. Sin embargo, por los logros militares de estas unidades nikkei recobraron lentamente la confianza de la sociedad norteamericana y un importante reconocimiento, en su mayoría en los ’90, de las autoridades y de los medios que luego transmitieron lo que verdaderamente pasó.

En cualquier parte del mundo, cuando el país donde han emigrado entra en guerra o tiene conflictos fronterizos o una guerra civil, los inmigrantes también deben asumir riesgos y a veces tomar decisiones muy difíciles. Eso ha ocurrido con los europeos que en muchos casos por las persecuciones que sufrieron, más allá de las destrucciones de la guerra, buscaron refugio en América del Norte y del Sur.

En toda esta centuria también hubo guerra en los países de América Latina por cuestiones fronterizas o el control de los recursos y en los ’70 muchos sufrieron la violencia de las guerrillas revolucionarias que provocaron prácticamente una guerra civil en países como Chile, Argentina, Uruguay y luego en el Perú en los ’80 (los nikkei y sus familias que llegaron al Japón en los ’90, no solamente ha sido por necesidades económicas sino también para huir de la inseguridad generada por el terrorismo). En la Argentina, durante los ’70 hubo una violencia muy pronunciada del terrorismo y cuando los militares tomaron el poder se produjo una dura represalia hacia los grupos armados, aunque dentro de esa represión hubo algunos nikkei que fueron capturados por sus actividades estudiantiles o sindicales y algunos siguen como desaparecidos (otros, han sido encontrados sus cuerpos en fosas).

Y en 1982, se recupera militarmente las Islas Malvinas y se produce lo que se llama Guerra de las Malvinas, una situación bélica que dura dos meses y medio. Varios nikkei, incluyéndome, han participado de esa guerra (se dice que son 5 a 6 soldados y 2 a 3 oficiales).

Es un desfile en Escobar, el día 9 de julio de 1982, a pocos meses de regresar de Malvinas.

El exitoso desembarco se produce el 2 de abril y muchos, incluyendo la plana mayor y allegados del gobierno, pensaban que entrarían luego en negociaciones con la presencia de una fuerza de Paz de Naciones Unidas, pero como a la semana la Primera Ministra Thatcher envió una flota de más de 100 barcos (incluye soporte) el conflicto terminó en un enfrentamiento sin igual con muchas pérdidas en ambas partes y el 14 de junio, Puerto Argentino, cae con la rendición nuestra. Las tropas argentinas sufrieron en total, incluyendo los más de 300 marinos del Crucero General Belgrano, 649 bajas y casi 1.100 heridos. Mi unidad, el regimiento al que pertenecí, perdió a 11 de sus hombres.

Cementerio de los Soldados Argentinos en Darwin, donde más de 300 héroes descansan en esas tierras nuestras. Sin embargo, 123 siguen siendo conocido solo por Dios. Todavía no se han hecho los exámenes ADN para identificar los cuerpos.

Las circunstancias por el que yo estuve en Malvinas es porque el año anterior había hecho la milicia y cuando se produce el desembarco, mientras seguíamos los acontecimientos, me presenté a la unidad donde pertenecía como muchos lo han hecho. Nos destinaron al sur y de ahí a Malvinas. Nuestra pequeña sección estuvo afectada a tareas de seguridad cerca del aeropuerto y de la ciudad y varias compañías del regimiento fueron ubicados en el area occidental de la ciudad, que es donde llegaron luego los ingleses y se produjeron los enfrentamientos más cruentos de la guerra y se produjeron muchas bajas en ambos bandos (los ingleses admiten que son mucho más que lo oficialmente han declarado). 

A pesar de que nuestras fuerzas no estaban bien equipadas ni entrenadas para esos terrenos, para los ingleses tampoco fue una batalla fácil pues tuvieron que desembarcar y luego avanzar casi 100 km hasta la capital. Ellos admiten que no fue un “pic nic” y que tuvieron que soportar ataques y contraataques en todo momento en un terreno y clima donde de noche llega los 10 Cº bajo cero. 

Ya en los últimos días, nuestra sección también se movilizó para apoyar el repliegue de nuestras tropas pero el día 14 de junio nos ordenaron suspender todas las operaciones. Estuvimos algunos días prisionero de los ingleses pero en cinco días ya estábamos en Buenos Aires.

Al año, el régimen militar cierra un capítulo de su historia y el candidato Alfonsín, del Partido Radical, gana las elecciones y asume la Presidencia. Muchos militares, tanto por la guerra como por la lucha contra el terrorismo, fueron condenados por la Justicia. Pero, en los ’90, la administración Menem decreta una ley de olvido (amnistía especial) y de punto final para no proseguir con esos juicios. Sin embargo, la administración Kirchner que surje en 2003 toma una política totalmente contraria y anula esas leyes para dar inicio a una nueva serie de jucios donde muchos militares de diversos grados son detenidos y procesados.

Dentro de este contexto político aún los militares de carrera que han servido en Malvinas sufrieron mucha incertidumbre por los cambios y reformas dentro de la institución. Nosotros, los soldados que al regreso nos dieron de baja, si bien nos trataron como “héroes” muchas veces fuimos considerados también parte del régimen militar por haber estado en esa guerra o nos han puesto en la dicotomía “soldados” (víctimas) vs “oficiales y suboficiales” (agresores o los malos de la película).

Para los gobiernos de la democracia y principalmente para los que tomaron la bandera de los derechos humanos, valorar nuestra labor era también de una manera implícita admitir el desempeño de los militares, algo que para algunos era inaceptable. Para nosotros, al menos para muchos de nosotros, los veteranos de Malvinas somos soldados, suboficiales y oficiales, no solo soldados como algunos quieren identificar más allá de que haya habido hechos que no enorgullecen a nadie. La cuestión es que la camaradería sigue entre los que hemos ido y no son pocos los casos de una amistad prolongada. Muchos oficiales, ya retirados y algunos aun en actividad, han mostrado y siguen brindando su apoyo en la reintegración y convivencia social de los exsoldados.

En ocasión del Bicentenario de la Revolución de Mayo, hace dos años atrás, casi todas las unidades han desfilado ante las autoridades pero no dejaron que una unidad solo de veteranos de Malvinas lo hiciera, algo que ha generado mucha indignación. Sin embargo, un grupo pudo pasar la valla de seguridad y mostrar una enorme bandera con la inscripción “Gloria a los 649 héroes de Malvinas” en frente de la misma Presidenta.

Una reunión de camaradería de mi regimiento en la ciudad de Luján, BsAs. Allí hay veteranos, suboficiales y oficiales, retirados como en actividad. NO siempre son enfrentamientos sino que es totalmente posible la amistad.

Por haber vivido una situación de guerra debo confesar que en ella se pueden observar todas las virtudes como las miserias de un ser humano, sin importar el rango o grado, nivel de educación o estrato social. Desde el momento en que los combates van tomando un cariz más real se afianza la camaradería, al menos en muchos casos, para sobrellevar mejor la tensión del día a día. Desde luego, cuando la relación humana se hace insostenible eso puede dejar una estela de odio y resentimiento que puede perdurar para siempre. Pero, en la medida de que uno vaya tomando conciencia de todo lo que sucedía en torno a ese conflicto uno comienza a comprender lo que ha pasado y a no tener rencores a situaciones puntuales que se han dado en cada grupo humano. Es por eso que, al menos en mi unidad, se observa una camaradería digna de ejemplo y hasta de una amistad que sigue en los hijos de quienes fueron nuestros oficiales o suboficiales. 

En cada aniversario o evento que se organizan se reúnen los viejos “veteranos” con sus familias y en muchas localidades se han formado asociaciones de excombatientes y principalmente los municipios han sido muy comprensivos en ofrecer su espacio para recordar a través de monumentos o placas recordatorias a los oriundos de su localidad que han caído o prestado su servicio en Malvinas.

Sin embargo, estos 30 años fueron muy duros para los involucrados en esta guerra, sean soldados o personal de carrera, pues con la politización o ideologización de Malvinas no hemos podido quedar exentos ni afectados de eso. 

El pasado mes de marzo (2012) retorné a las Islas después de tres decenios. Pude observar una isla con grandes perspectivas, con ingresos por las licencias de pesca, con turistas adinerados de los cruceros internacionales que hacen una parada (al año unos 45.000), la posibilidad casi segura de la explotación petrolífera off shore dentro de dos años y todas las obras y servicios de soporte para esa actividad, etc. Se dice que el producto bruto de la isla es de unos 200 millones de dólares y el ingreso per cápita superaría los 40.000 dólares. A pesar de algunas restricciones por las medidas del gobierno argentino los dos supermercados están bastante bien provisto de mercaderías y la gente tiene un nivel de vida confortable. Son casi 3.000 habitantes de los cuales la décima parte son extranjeros.

Ciudad de Stanley (Puerto Argentino), Malvinas. La “libertad vino del mar” aludiendo que fueron liberados por las tropas británicas.

Los isleños, al parecer, están por realizar una “consulta popular” en nombre de la autodeterminación a efectos de definir su relación con el Reino Unido, algo que cada vez va a ser más solida. Da la sensación que los 2.000 militares acontonados en la base Mount Pleasent seguirán. 

Han pasado 30 años pero apenas son 30 años, al menos se puede interpretar de esas dos maneras por cuanto las posguerras exigen de 50 a 100 años para madurar sus consecuencias, claro dependiendo del contexto histórico y la voluntad de las partes. Si bien es necesario una visión de futuro para negociar la cuestión de la soberanía de Malvinas, creo que nosotros los argentinos tenemos que reflexionar mejor sobre el significado del 2 de abril (para nosotros es un aniversario de la gesta y la recuperación de las Islas pero para ellos es una invasión y el inicio de una ocupación) y del 14 de junio (para nosotros fue la rendición y retirada y para ellos la liberación y la recuperación de la libertad gracias a las tropas británicas) para encontrar elementos más en común entre las partes.

Las guerras siempre ponen a prueba a los soldados (en sentido amplio), a la sociedad y al Estado. También ha sido el ámbito donde uno puede expresar al máximo su lealtad, su amor al país y a su gente, para defender lo de uno o lo que cree que es bueno para todos. Por eso, los que han dejado sus vidas merecen ser reconocidos, respetados y agradecidos para siempre, sin importar la interpretación histórica, política o ideológica de esos acontecimientos. No es bueno un revisionismo excesivo ni un patriotismo iluso para honrar a los muertos pues eso opaca el aprendizaje que tenemos que asumir de una guerra para construir un futuro mejor.

Y los hijos de inmigrantes como yo, debemos dejar testimonio de la gratitud por ser nacional de estas tierras y la oportunidad de haber prestado los servicios a una causa nacional.

Plaza San Martín, Ciudad de Buenos Aires, Monumento a los 649 muertos en Malvinas.

 

© 2012 Alberto J. Matsumoto

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About this series

El licenciado Alberto Matsumoto encara las distintas facetas del Nikkei en Japón. Desde la política migratoria sobre la inserción al mercado laboral del inmigrante hasta su inculturación a las costumbres y lenguaje japonés a través de la educación primaria y superior. Analiza la vivencia interna del Nikkei latino con su país de origen, su identidad y su convivencia cultural personal y social en un contexto cambiante de globalización.