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Las fanáticas peruanas de Arashi: Tormenta de pasiones - Parte 2

Parte 1 >> 

El nacimiento de Arashi Perú

Cuando Mirtha retornó de Estados Unidos, conoció en la universidad a Marisol, a quien introdujo en el culto a Arashi. Un día le prestó Kimi wa petto, un dorama en el que actúa Jun. Marisol cayó rendida. Fascinada, se zambulló en internet y averiguó que en América Latina había muchas fans de la banda. También en el Perú. Mirtha creía que era la única.

Marisol

En agosto de 2007, se juntaron diez chicas para festejar el cumpleaños de Jun en la que fue la primera reunión de Arashi Perú. Gracias a Hi5 –que en aquellos remotos tiempos estaba de moda– se incrementó el número de fanáticas.

Tanto comenzaron a crecer que desbordaban las casas, así que decidieron alquilar una sala de cine, que se llena cada vez que las fans se reúnen por el cumpleaños de sus ídolos para ver videos musicales, películas, series, comer tortas y compartir su amor por ellos.

Han salido en varios programas de televisión y radio (Domingo al día, el espacio de Carlos Carlín en Radio Capital, entre otros) y cuentan con más de 3.000 amigos en Facebook. Tienen cinco sedes en provincias: Cusco, Tacna, Arequipa, Ica y La Libertad, y bajo su madrinazgo nació Arashi Bolivia. Además, reciben mensajes desde países tan variopintos como Sri Lanka, Vietnam, Dinamarca, Francia, Filipinas, Tailandia, Singapur, la India y Egipto.

Andrea se hizo miembro de Arashi Perú poquito después de que se formara.

“Yo llegué por una de las chicas del staff. Un día me dijo ‘mira estos videos’, justo eran de Arashi, y me gustaron. Yo le dije ‘este chico no parece hombre, sorry, me gusta él, se ve más varonil’. ‘Espérate nomás, que vas a caer con todos’. Entonces le dije ‘pásame más’. Llegué a mi casa, empecé a ver, y dije ‘ohh’, esta canción me gusta, me anima. Empecé a buscar las traducciones y las letras eran bonitas. Entonces comencé a ir a su casa más seguido, me prestaba los doramas donde actuaban ellos, y caí”, revela.

Mucha gente debe alucinar que Arashi Perú es el pasatiempo de un grupo de loquitas. Pues no. Mirtha, Marisol y Andrea son comunicadoras (Marisol casi, acaba este año la carrera) y para ellas lo suyo no es un simple club de fans, sino una empresa a la que le dedican tiempo, esfuerzo y talento, y que año a año hacen crecer.

Incluso Mirtha lo coloca en su currículum. “Es un trabajo de comunicación, sin paga, pero ponemos en práctica todos los conocimientos que hemos estudiado. Aplicamos marketing, relaciones públicas, publicidad, diseño, administración, audiovisuales, diagramación”, explica.

Hasta aquí, uno podría creer que Arashi es una de esas bandas juveniles que empalagan a sus fans con azucaradas canciones de amor. Las chicas lo desmienten.

“Los norteamericanos, incluso los coreanos, todas son canciones románticas, ellos (Arashi) no. Si bien tienen sus canciones románticas, son muy poquitas, más hablan sobre la amistad, sobre la familia, sobre cómo seguir adelante y superarse uno mismo”, revela Marisol.

“No es ‘yo te amo por el resto de mi vida’, esas canciones cortavenas. En cada canción ellos destacan la amistad, no hablan de amor por una persona, sino de amistad en general, de amor por todo, por la naturaleza, la familia”, añade Mirtha.

“Tú y tus chinos”

Andrea

No ha sido fácil para ellas lidiar con parientes y amigos, que no siempre comprenden su pasión por Arashi. Desde el tiempo que sacrifican por el club relegando a la familia hasta el dinero que gastan privándose de otras cosas, los cortocircuitos no escasean.

“No nos entienden. Por ejemplo, mis amigas del colegio me dicen ‘ya pues Mirtha, crece’. Ellas están casadas, son mamás.‘Bueno, ese es tu punto de vista, eso es algo que a mí me gusta y me causa felicidad. Si tú no me entiendes, entonces cómo te puedes decir mi amiga’, les digo”, cuenta Mirtha.

“Cuando estaba en el instituto, siempre me decían ‘otra vez con tus chinos, ya bájale’. Yo: ‘pero no los has escuchado, no los conoces, cómo puedes hablar así’. Hasta que una vez hice un reportaje del club, justo mi profesor era Álvaro Maguiña, y le gustó, ‘qué bacán’. Me puso la máxima nota”, dice Andrea.

A los padres de Mirtha les costó adaptarse al principio, pero ahora la comprenden. Lo mismo con Marisol: “Mis papás se han dado cuenta de que Arashi es para mí un escape de problemas, de estrés, y como estoy rindiendo en la universidad y ven que le doy empeño a mi carrera, ya han entendido y me dejan. Hasta me compraron para mi cumpleaños del anteaño pasado el último calendario de Arashi”.

El caso de Andrea, que administra una tienda llamada Asian shop en el Centro Comercial Arenales, es parecido: “Cuando empecé con todo esto de Arashi, de que me gusta lo japonés, como que les pareció raro, era algo que nunca habían visto, ni siquiera en película”. Sin embargo, primero su mamá y luego su papá comenzaron a entenderla. Además, contó con el sólido apoyo de su hermano.

La nutrida presencia del club en los medios de comunicación ha sido decisiva para que los padres miren con otros ojos el fanatismo de sus hijas. Se han percatado de que Arashi Perú es cosa seria, de que ellas no lo toman como un divertimento sino como un trabajo, y de que están alcanzando metas personales y profesionales.

Incluso cuando Marisol les contó a sus padres que una de sus actividades se iba a desarrollar en el Centro Cultural Peruano Japonés, ellos se alegraron y asistieron. Marisol se emocionó como cuando era niña y sus papás la acompañaban a todas partes.

¿Y cómo enfrentan a los enamorados?

“Los chicos me dicen ‘ay, tú y tus chinos’. Ya saben que no se comparan con ellos. Si tengo que elegir entre Arashi y ellos, lo siento, pero salen perdiendo. Si les molesta lo de Arashi, lo siento, next”, dispara Mirtha.

Para Marisol el asunto es sencillo: si hasta el papá entiende, con mayor razón el enamorado. Si no, bye.

Parte 3 >>


* Este artículo se publica gracias al convenio entre la Asociación Peruano Japonesa (APJ) y el Proyecto Discover Nikkei. Artículo publicado originalmente en la revista Kaikan Nº 53, enero 2011 y adaptado para Discover Nikkei. 

© 2011 Asociación Peruano Japonesa; Fotos: Asociación Peruano Japonesa / Álvaro Uematsu / Archivo personal de Mirtha coral

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