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Japoneses la comunidad en busca de un nuevo sol naciente - Parte 10

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EL LICEO MEXICANO JAPONÉS

La construcción del Liceo Mexicano Japonés cerró una etapa en la reconstitución de la comunidad japonesa después de la Segunda Guerra Mundial. Cuarenta años después de finalizada, y luego de superar el trauma de la derrota, los residentes japoneses se unieron para crear una escuela única con gran prestigio que atrajera a miembros de otras comunidades. Sus propósitos se hicieron realidad. La comunidad japonesa se fortaleció en términos económicos y tejió una serie de relaciones sociales y políticas que le permitió dejar atrás la discriminación y segregación, y encontrar una justa valoración. No sólo porque su país de origen había resurgido de las cenizas y para 1976 se había erigido como una superpotencia económica, sino que las relaciones entre ambos países eran a tal grado amigables que el presidente Luis Echeverría realizó una visita de Estado, que pretendió usar como palanca de desarrollo económico, buscando alejarse de su mayor socio económico, Estados Unidos.

Los probables aspirantes al Liceo Mexicano Japonés, mayo de 1974. Colección: AFJFE-El Universal.

Los preparativos para construir ese colegio muestran el aprecio de la sociedad mexicana por los japoneses. La propia esposa del presidente Echeverría, María Esther Zuno, envió una misiva al primer ministro de Japón,Kakuei Tanaka, en 1974, para manifestarle que el portador de la misma, el señor Carlos Kasuga, "desea tratarle un asunto de sumo interés para la colonia japonesa [...] que servirá para aumentar las buenas relaciones entre nuestros pueblos".1

El primer ministro de Japón accedió en la construcción de la escuela, y puso en contacto al señor Kasuga con miembros importantes de la Dieta de ese país con objeto de buscar un acuerdo de los diputados que secundara el proyecto. Fue así que ambos gobiernos destinaron una aportación económica y su apoyo decidido para la edificación de la escuela, ayuda que se sumaría al intenso trabajo de la misma comunidad para obtener recursos propios y a las importantes donaciones de las empresas japonesas establecidas en el país. La primera piedra fue puesta por el presidente de la República, Luis Echeverría, en la zona del Pedregal de San Ángel hacia el final su mandato, en 1976. Se inauguró un año después con la presencia de Porfirio Muñoz Ledo, secretario de Educación Pública en representación del gobierno del presidente José López Portillo, y del diputado Masayuki Fujio, del Ministerio de la Educación de Japón.

La colonia japonesa en el aeropuerto Benito Juárez de la ciudad de México en la recepción al príncipe Ahikito en mayo de 1974. Colección: AFJFE-El Universal.

El Liceo Mexicano Japonés siguió creciendo a partir de su fundación, con la apertura de la secundaria y preparatoria, además de la sección japonesa, donde estudian los hijos de funcionarios y empleados de las empresas trasnacionales japonesas que expandieron su presencia en México. El prestigio del Japón y su presencia como la segunda economía del mundo, sin duda, apuntalaron el esfuerzo que la propia comunidad japonesa en México fue construyendo al grado de atraer a estudiantes mexicanos interesados en una formación bicultural.2

A principios del siglo xxi la comunidad de japoneses que llega hasta su tercera y cuarta generaciones se prepara para afrontar los nuevos avatares y las transformaciones que la sociedad mexicana experimenta.

El nuevo rostro de los mexicano-japoneses, 2009. Fotografía: Carlos Martínez Assad.

Notas:

1. Archivo personal del contador Carlos Kasuga, carta del 15 de julio de 1974.
2. Como ejemplo, los hijos del ex presidente Carlos Salinas de Gortari son egresados del Liceo.

* Este artículo fue originalmente publicado en Carlos Martínez Assad (ed) La Ciudad Cosmopólita de los Inmigrantes. Mexico, Gobierno del DF. 2010.

© 2010 Sergio Hernández Galindo

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