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Ser Nikkei en el Peru: Una marca de identidad

Primeras organizaciones sociales y gremiales de la comunidad japonesa en Perú

La historia de las organizaciones nikkei en el Perú tienen un momento muy claro: antes y después de la segunda guerra mundial. Desde 1909 hasta finales de los años 30, los inmigrantes habían formado en todo el territorio peruano centenares de asociaciones, gremios laborales y comerciales, escuelas, agrupaciones femeninas, periódicos, entre otras. Ellas servían para mantenerlos unidos, repitiendo las costumbres y ritos de sus tierras de origen, mientras iban aprendiendo los hábitos y la normatividad de la sociedad peruana. Una vez culminada la guerra, sus descendientes continuaron formando más instituciones, lo cual reafirma la idea de que la cultura japonesa es básicamente colectiva.

Dónde y cómo se organizaron

Desde la primera presencia masiva de japoneses en Perú, ocurrida en abril de 1899, sus integrantes dieron muestra de una gran habilidad para la adaptación y la organización colectiva. Un buen ejemplo constituye el grupo de hombres del primer contingente de inmigrantes, que fueron destinados a trabajar a la Hacienda San Nicolás en Cañete (al sur de Lima). No tenían ni un mes trabajando allí y organizaron una huelga para exigir sus derechos, protestando por el incumplimiento de las cláusulas del contrato laboral y por los maltratos recibidos. En realidad, estos japoneses temían que se repitiera con ellos la experiencia china, que masivamente migraron al Perú en 1849 y quienes fueron humillados y asesinados como esclavos, en uno de los capítulos más vergonzosos de la historia del Perú. Para la solución de esta protesta japonesa tuvo que mediar su propia compañía contratista y hasta la diplomacia japonesa. El conflicto fue resuelto y se incentivó aún más la voluntad japonesa de migrar al Perú.

Si bien en los primeros años fueron destinados a las zonas agrícolas, muy rápidamente los núcleos de japoneses se fueron estableciendo en las ciudades, especialmente en Lima, la capital. Muchos de los siguientes datos fueron tomados del libro Encuentro y relaciones diplomáticas entre Perú y Japón. A cien años de la inmigración japonesa al Perú1 y del libro Centenario de la inmigración japonesa al Perú (1899-1999)2.

No debemos olvidar que los japoneses llegaron a los lugares más inaccesibles de los departamentos del Perú, como colonos para cultivar las tierras o sacar provecho de los recursos naturales. En 1907, cien de ellos se establecieron en la zona amazónica de Tambopata (Madre de Dios). En 1912, doscientos japoneses viajaron a Chanchamayo (selva alta de Junín) para cultivar café y en 1931, liderados por Sentei Yagui, llegaron hasta las agrestes tierras de Punizas.

Instituciones

A donde llegaron, los inmigrantes japoneses lo hacían en grupo y casi siempre con gente de su misma zona de origen en Japón. Así, formaron asociaciones, clubes deportivos y estuvieron muy presentes en el lugar donde se asentaron. Aquí tenemos algunos ejemplos de esos primeros años:

Para Chikako Yamawaki, estas organizaciones étnicas (tanto chinas como japonesas) respondían al ideal del “mejoramiento cultural de sus miembros” y buscaban, asimismo, que sus integrantes no dejaran de ser “ciudadanos de primera clase”. En esto, afirma Yamawaki, se asemejaban a algunas sociedades obreras existentes de esa época en el Perú: “La organización étnica, al interactuar con la sociedad peruana, compartía el carácter moderno de las sociedades obreras y a la vez tenía elementos propios de las organizaciones de la elite. Así, las organizaciones étnicas se ubicaron en un espacio intermedio especial. En Lima, donde la elite se estructuró con los inmigrantes europeos, los asiáticos -chinos y japoneses- se encontraron en una posición delicada”3. Es decir, estas organizaciones tenían características de la elite blanca (puesto que los mismos japoneses se consideraban parte de un país poderoso, vencedor de China y Rusia) pero se organizaban como obreros, justamente por no ser blancos.

Gremios comerciales y laborales

Pero sobre todo los inmigrantes japoneses eran comerciantes, y por ello formaron innumerables gremios que representaban los diversos rubros y servicios que ofrecían, como los siguientes:

Por supuesto, casi todos los proyectos comerciales de quienes integraban estos gremios japoneses fueron posibles gracias al tanomoshi4. Posteriormente, en los años 40 y 50, la presencia japonesa se mantuvo de bajo perfil, y fue solo en 1969 que se funda la Cámara de Comercio e Industria Peruano-Japonesa, que funciona hasta el día de hoy, la cual está integraba sobre todo por grandes empresas japonesas que mantienen relaciones empresariales con el Perú.

Periódicos

En las primeras décadas del siglo XX la presencia japonesa era tan grande que se hacía necesario unificarlas a través de un medio de comunicación. En 1910 aparece Jiritsu, el primer medio impreso de la colonia japonesa hecho con mimeógrafo. Solo en 1913 aparecería lo que hoy conocemos como diario: el Andes Jiho (Crónicas de los Andes), el cual fue el primero en toda Latinoamérica y que circuló hasta 1929. Le continuaron Nippi Shimpo (1921), Perú Jiho (1929) y solo en 1941, debido a la progresiva cantidad de nisei o descendientes de segunda generación, aparecería un diario escrito en japonés y castellano: el Perú Hochi.

Durante la segunda guerra mundial, y los años que le siguieron, la comunidad japonesa quedó absolutamente silenciada. Sus mismos integrantes se autoexiliaron en un mutismo escalofriante. Solo la valentía de un grupo de hombres rompió esta mordaza al fundar, en 1950, el diario Perú Shimpo que sigue circulando hasta el día de hoy. Sus primeras ediciones tenían más páginas en idioma japonés y algunas en español. En la actualidad dichas cantidades se han invertido pues tiene más lectores hispanohablantes. Su tiraje es muy limitado pues existe contra viento y marea, ya que su presupuesto está sustentado más por las suscripciones que por los avisos económicos. De hecho, las nuevas generaciones de nikkei ya no lo leen porque, simplemente, ya no necesitan de un medio integrador. Al contrario, consumen diarios locales peruanos porque se sienten, sobre todo, parte de este país.

La comunicación, intercambio e integración de la comunidad nikkei en el Perú, dependería de otros canales de expresión. Es el reto de los defensores de esta postura integradora crear nuevos vasos comunicantes con mucho ingenio, habilidad, modernidad y buen humor.

Notas:

1. Aritomi Shinto, Víctor. Encuentro y relaciones diplomáticas entre Perú y Japón. A cien años de la inmigración japonesa al Perú. Lima: Ricardo Higa Uyehara Editor. 1999, p. 60-61

2. Asociación Peruano Japonesa. Centenario de la Inmigración Japonesa al Perú (1899-1999). Lima: Asociación Peruano Japonesa. Junio 2000.

3. Yamawaki, Chikako. Estrategias de vida de los inmigrantes asiáticos en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, The Japan Center for Area Studies. 2002, p. 62.

4. En español es conocido como “pandero” o “junta”. Varias personas se prestan entre sí el dinero que aportan. En el Perú fue introducido por Sentei Yagui en los inicios de la inmigración japonesa.

© 2007 Japanese American National Museum

About this series

La identidad Nikkei en el Perú se construyó en un paisaje multiétnico y pluricultural. Esta experiencia histórica se realizó manteniendo las tradiciones y costumbres heredadas de las culturas japonesas, y se caracterizó por sus contradicciones y su heterogeneidad. Hoy, ser nikkei en el Perú es una marca valiosa e irremplazable que va calando los diferentes espacios políticos, artísticos, gastronómicos, musicales, folclóricos y deportivos, entre otros. Mis artículos brindarán un panorama de esta inserción que operó a lo largo de más de cien años de presencia japonesa en el Perú.