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¿Es o no una ventaja ser Nikkei?

Trayectoria de los primeros japoneses en el Paraguay

Haciendo una reseña histórica acerca del movimiento de los japoneses al exterior y sobre todo a las Americas, fue relativamente nula en los siglos XV a XVI cuando los barcos Europeos ya habían hecho su conquista y expansión en las nuevas tierra de América y también del lejano oriente. Para estos conquistadores eran “bárbaros”, todos los que no pertenecían a la raza blanca europea. Sin embargo, la conceptualización de la barbaridad para los japoneses con respecto a extranjeros era también similar, los llamaban yabanjin a aquellos europeos que llegaban con sed de conquista y eran muy diferentes culturalmente.

Lo cierto es que, se tiene indicios de la presencia de japoneses en las Américas, primero en el Perú, hacia fines del siglo XVI y los comienzos del siglo XVII, utilizando nombres y apellidos en idioma español, quizás haya sido las circunstancias del momento histórico en el que hubo la prohibición de la salida de japoneses al exterior o, tal vez por la dificultad de la pronunciación de sus nombres.

A partir de los cuales hasta mediados del siglo XIX hubo esporádicas llegadas de japoneses como náufragos, aventureros o en misiones oficiales.

Desde la segunda mitad del siglo XIX los japoneses comenzaron a emigrar a estas tierras en forma masiva primero a Hawai, luego a Estados Unidos, Canadá, Mexico, Cuba, Perú y Bolivia, Ya entrando en el siglo XX al Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Uruguay y los últimos Paraguay y la República Dominicana

Con referencia al Paraguay hasta la década de los treinta, no se registra la salida de japoneses al Paraguay en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores del Japón. Sin embargo se comprueba la presencia de japoneses en el Paraguay como el caso de Kanezo Sakoda considerado como el primer japonés que había llegado al país en 1912. Según las copias de las cartas enviadas y recibidas por Kanezo que se mantienen guardadas celosamente por su hijo Fernando se ha detectado que había nacido en Maezuru, en Kyoto y que al egresar de la Escuela Superior de idiomas extranjeros, había emigrado primero a la Argentina, allí fue contratado en una compañía de fabricación de taninos como contador de la firma y lo traslada al Paraguay en una ciudad portuaria llamada Puerto Casado Allí se casa con una mujer paraguaya con quien tuvo cinco hijos. Sakoda había llamado a algunos japoneses como yobiyose, se conoce entre ellos a Nakao y a Matsuba .

La vida en esta lejana tierra, y más todavía la ubicación de la planta industrial en una zona aislada, rodeada de espesos bosques cuya única comunicación al exterior y a la capital era las aguas del Río Paraguay, era natural que se aflore la nostalgia y el apego a las costumbres, estas ansias se describen en las misivas de Sakoda escritas a su hermana en Japón.

La búsqueda de la utopía que generalmente se alimenta al dejar la tierra natal, no siempre es un sueño factible, es necesario un esfuerzo propio por asimilarse y tratar de adoptar las nuevas costumbres donde en cierta manera existe, resistencia hacia lo foráneo, tal vez racial. Sakoda murió muy joven, las corrientes de las aguas de Río Paraguay había llevado consigo el enigma de aquel oriental.

Shotaro Fukuoka, es el segundo japonés que había llegado al Paraguay en el año 1915. Nació en la Prefectura de Saga en el año 1878.como único varón de la familia con cinco hijos Según la tradición japonesa debería hacerse cargo de la responsabilidad familiar. Sin embargo, abandonó inclusive a su esposa e hijo para embarcarse en el año 1902 en un buque carguero con destino a Nueva York. Allí se encontró con Mitsusei Maeda y juntos realizan exhibiciones de Judo en un renombrado circo americano de la época. Esta actividad les dio la oportunidad de viajar a varias ciudades del norte e inclusive a Paris. Con el paso del tiempo ambos se dieron cuenta que no llenaban la expectativa deseado y decidieron trasladarse hacia el sur, Maeda, que se hizo llamar “Conde Koma” emigró al Brasil y Fukuoka a la Argentina, este se dirigió a la ciudad de Rosario donde fue contratado para enseñar las artes marciales a los policías locales, al mismo tiempo abrió una casa de masajes. . Fue miembro del Sportivo Rosarina en donde enseñó esgrima japonés, atletismo y otros.

En el año 1915, a raíz de una grave enfermedad y cuando ya contaba con sus 37 años, Fukuoka reflexionó seriamente la realidad de su vida y en la necesidad de asentarse en algún lugar y formar una familia. Había escuchado comentarios de las mujeres paraguayas que eran sumisas, domesticas y sobre todo serviciales con los hombres. Y tomó rumbo al norte remontando el Río Paraguay para llegar a la capital paraguaya. Al poco tiempo se casa con una paraguaya y tuvieron cinco hijos, a cada uno Fukuoka le puso un nombre japonés con otro español. En el centro de Asunción había abierto una florería al cual llamó “Jardín japonés”, así mismo continuó con su habitual enseñanza de las artes marciales japonesas en las instituciones militares del Paraguay.

Para Fukuoka dotado de experiencia internacional y del trato amistoso había sido más fácil compenetrar con la sociedad paraguaya, así mismo el conocimiento del idioma castellano y su relacionamiento con las autoridades locales, hizo que actuara varias veces como nexo con la misión japonesa que llegaba a Asunción. En el año 1940, acompañó a la primera misión oficial paraguaya al Japón presidida por Manuel Ferreira y Parlamentarios paraguayos. Esta misión fue cordialmente acogida por las autoridades japonesas. Sin embargo, las posteriores relaciones fueron truncadas por la incursión del Japón a la Segunda Guerra Mundial.

Durante esta contienda bélica en el. que Paraguay Japón se encontraba en situaciones antagónicas, recuerda su hijo Raimundo que la familia Fukuoka había sido respetada por la ciudadanía paraguaya. Fukuoka, ya anciano conservó siempre el porte distinguido con una estatura de 180 metros, partió a la eternidad rodeada de la mirada afectiva de todos sus hijos el 18 de octubre de 1947.

Conclusiones y reflexiones:

La llegada de estos dos japoneses se puede situar en una época en que todavía no hubo relaciones diplomáticas ni comerciales ente Japón y Paraguay que se estableció recién en el año 1919.Estas dos personas, quizás podríamos considerarlos aventureros o ávidos de conocer otros mundos, otras etnias, otros destinos, habían desafiado el riesgo que implica el desconocimiento de las culturas del nuevo continente en una época en la que los países de las Americas aspiraban poblar estas tierras sólo con los blancos europeos e implementar de esa manera las costumbres, la religión y la educación Los orientales que eran seres muy diferenciados y a su vez discriminados por la Ley paraguaya, estarían en desventaja. Como una manera integrarse al país, estos y algunos inmigrantes libres de otros países que llegaron solteros, se casaban con las nativas y varios tuvieron que adoptar hasta la religión de sus esposas. Estos son dos ejemplos, similares y diferentes en cuanto a la asimilación y la concienciación en su ubicación y adaptabilidad a una nueva sociedad.

El desarraigo y la nostalgia de la lejana tierra como el caso de Sakoda y las experiencias previas de Fukuoka, y la definición de su existencia en estas tierras como meta principal, son dos referentes importantes de trayectorias de los primeros japoneses en el Paraguay. Cada cual aportó esfuerzos cuantitativamente diferentes en sus lugares de residencia pero las cualidades humanas que sembraron en estas tierras, se pueden calificarse como positivas.

El paso del tiempo, cerca del centenario de la venida de estos japoneses, la situación actual ¿ha cambiado? En caso de Paraguay, la diferencia radica en ser Nikkei arraigado a lo japonés o elegir ser Nikkei -Panamericano, o ser Nikkei-paraguayo con el 50%, 25% o tal vez 12,50 % de sangre y cultura japonesa y ser ciudadano responsable de su país. Todo depende de la aspiración en su vida: “qué quiero ser y de qué manera quiero vivir.”

© 2006 Emi Kasamatsu

Paraguay

About this series

Emi Kamatsu hace un desarrollo histórico del Paraguay desde los primeros inmigrantes hasta la actualidad. Indaga en las barreras de los países receptores de inmigración japonesa: económica, política, cultural. La herencia organizacional, moral y ética de la era Meiji, la expulsión postguerra de los kimines , su gran aporte al desarrollo cooperativo y asociativo a pesar de la segregación. Finalmente, el cambio generacional y contextual.